01/05/2024
Con estas palabras, Miguel de Cervantes nos relata en el capítulo XV de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha cómo es la figura que corona la torre del campanario de la Giralda en la Catedral de Sevilla.
Esa figura de bronce de la que acabamos de hablar es conocida con el nombre de Giraldillo, aunque popularmente también es conocida con otros nombres como Fe, triunfo de la iglesia, Coloso de la fe victoriosa, Alegoría de la fortaleza de la Fe o Santa Juana. Pese a ser una figura conocida por todo sevillano, no todo el mundo conoce de qué trata, qué representa ni por qué se la conoce como el Giraldillo de Sevilla. Su nombre original no es Giraldillo, si no Triunfo de la Fe Victoriosa. Su elevada ubicación y el hecho de que se le conozca como Giraldillo (y no Giraldilla) pueden habernos llevado al error de pensar que estamos ante una escultura masculina, cuando en realidad representa a una mujer con túnica que acompaña una palma en una mano y un escudo en la otra, seguramente inspirándose en la Palas Atenea de Raimondi.
Además, nos puede dar la sensación de ser una figura pequeña cuando en realidad no es así. Se trata de una estatua de unos casi cuatro metros de altura y con un peso de 128 kilos fundida en bronce. Pero entonces… ¿Por qué parece más pequeña de lo que es? La respuesta es sencilla: la gran ostentación de la Giralda la hace empequeñecer.
Por este mismo motivo, alguna vez hemos pensado que el Giraldillo de Sevilla tomó este nombre porque coronaba la Giralda, pero fue justo al contrario: la estatua dio nombre a la torre. Desde el punto de vista funcional es una simple veleta que se mueve en función de la dirección del viento, pero desde el punto de vista patrimonial es mucho más que eso, aunque su historia no se enseñe en los colegios.