24/03/2026
Hola!!
Hoy vengo a hablaros de macotas. 😊
O más bien, de esos bichitos a los que tanto cariño se les coge.
La verdad es que hay parejas que llegan a la preboda con una idea bastante clara: no quieren “hacer una sesión de fotos”, quieren pasar un rato que tenga sentido para ellos.
Y eso, aunque parezca una tontería, lo cambia todo.
Y es que en el momento en el que dejan de pensar en posar, en hacerlo bien o en si están saliendo favorecidas o no, empiezan a pasar cosas de verdad.
Las conversaciones son otras, la forma de "estar frente a la cámara" es distinta y las fotos dejan de ser algo que se busca para convertirse en algo que simplemente sucede.
Y en esta sesión, además, había alguien más.
Connor. 😊🐾
Y no es un detalle menor.
Ana y Edu vinieron a la preboda con su mascota y eso hizo que la dinámica cambiase completamente.
Hubo más movimiento, más interacción, más vida. Ellos jugaban con él, se reían… y en medio de todo eso salieron los momentos que son imposible dirigir.
Para mí, ese es el verdadero valor de una preboda.
No es tanto tener fotos bonitas (que también), sino generar un espacio donde la pareja pueda ser como es, sin presión, sin guión y sin tener que “hacer de novios”.
Y cuando eso pasa, las fotos salen solas.
Como no, un millón de gracias a Ana y Edu por su cariño y su simpatía y, claro, a Connor por portarse tan bien!!