07/05/2021
LA ESENCIA DE LA QUE ESTAN HECHOS LOS SUEÑOS, LOS ABRAZOS Y LOS BESOS -Aran 2017-
Entró en aquella habitación siguiendo las indicaciones de la anciana que custodiaba la puerta. Él solo recordaba estar poniendo en hora el despertador, pero de repente se encontraba frente a esa mujer, que aún con cientos de arrugas en la cara, tenía la mirada más pura bondadosa e inocente, cual si de una niña se tratase. Con una leve sonrisa, y esa calidez en la mirada lo invitó a entrar. Era una habitación luminosa, con una luz sin procedencia exacta. Una fragancia de flores blancas inundaba la estancia y en el centro un pequeño paquete envuelto con un sencillo lazo rojo.
El hombre se preguntó, si lo que le estaba sucediendo sería solo fruto de un sueño, pero al ver que tampoco tenía manera de despertar de él, decidió continuar adelante intentando averiguar el sentido de todo aquello.
Deshaciendo cuidadosamente la lazada, abrió el paquete. Sorprendentemente estaba vacío, pero algo había cambiado, el olor. La luz se hizo tenue, y una voz familiar le dijo: - _cuánto tiempo hijo mío_ y sin que a p***s tuviese tiempo de reaccionar, sintió como los brazos de su madre lo rodearon haciendo estremecer todo su cuerpo. El olor a su perfume y el casi haber olvidado sus abrazos, hizo que aquel momento fuese un regalo.
Pasados unos segundos, desbordado por la emoción apreció que volvía a encontrarse solo. Dirigió su mirada a la puerta y vió que el paquete se hallaba nuevamente por abrir. Deseaba poder volver a ver a su madre, asi que esta vez, apresurado, lo abrió
Una música de fondo, de sus años de instituto, envolvía ahora sus sentidos. Cerró los ojos intentando rescatar ese momento de su mente, y efectivamente, era la canción que sonaba cuando recibió su primer beso. Podía verla, recordar sus ojos verdes, su mirada al acercarse a él. Podía sentir como su corazón se aceleraba, y el tacto al fín de sus labios con los de ella. Era como estar reviviendo con todo detalle aquel preciso instante.....y tras el beso y abrir los ojos, se encontró de nuevo en aquella habitación. Sin duda aquel fue otro de los regalos que le dio la vida. Años después del Instituto se reencontrarían y aquella joven de verde mirada, pasaría a ser su esposa.
El hombre bastante desconcertado, miró el paquete que nuevamente se hallaba cerrado.
Un tanto inquieto, lo volvió a abrir. Era pura luz. La habitación había oscurecido, y toda la luz, una luz cálida, emanaba del paquete. Entonces sus ojos se empañaron de lágrimas al ver que era lo que envolvía. Era su hija recién nacida. Sin duda el momento más feliz de su vida, el mayor de los regalos, cuando la tomó en brazos a modo de abrazo, y le dió su primer beso.
Eran, sin duda, lágrimas de felicidad, pero que lo dejaron por unos minutos absorto en procesar todas las emociones vividas hasta el momento.
Volvió a abrir el paquete varias veces más, siempre para recordar momentos especiales que habían marcado un antes y un después en su vida, hasta llegar al último.
Esta vez no tenía una lazada roja. Era solo un cordel con un simple n**o.
Volvió abrirlo de nuevo pero esta vez si que contenía algo. En ese momento la anciana entro y pronunció unas palabras:
- _Las personas a las que más has querido, y todos los momentos más felices de tu vida, han tenido siempre abrazos y besos. Este último regalo será para que nunca te falten a lo largo de tu vida_ y mirandolo con un lento parpadeo y una sonrisa, lo invitó a salir de la habitación.
Era su último regalo, pero probablemente el mejor de todos, imprescindible diría yo. Le regaló Amor.
Amor en todas sus extensiones y formas. Amor por todo y para todos. La esencia de la que estan hechos los sueños, los abrazos y los besos.