23/12/2019
El hecho de haberme dedicado a la fotografía periodística, trabajando para un medio gráfico, provocó en mi una costumbre
casi ya involuntaria de “leer” una fotografía tapando su pié de foto. Lo hacía en forma cotidiana para intentar ver la verdadera
esencia que dichas imágenes tenían. Como querer juzgar cuanta cantidad y calidad de información tenían, prescindiendo, a
priori, de la redacción de la nota o crónica periodística.
Posteriormente, y con mas tiempo disponible, entendí el verdadero significado y la importancia que tienen los pies de foto
explicativos para las fotografías de prensa.
Solo con la fotografía no alcanzaba, entonces ahí venía el problema: Por una parte, la fotografía no colmaba la expectati-
va de obtener información, por su presentación en forma aislada y, por otro lado, existía la costumbre de que los pies de
foto eran escritos por redactores o los diseñadores encargados de maquetar el diario y no por los propios fotógrafos,
testigos directos de los acontecimientos.
Esto no hace mas que plantear una situación mas elevada: la imposibilidad que tiene la imagen, (ya sea analógica o digital),
en transmitir información por si misma; pero por otro lado, tiene la autoridad que le dá la fidelidad y corrección que la
imagen posee cuando muestra hechos, no puede ser alcanzada a través de la palabra.
Por eso se complementan.
En el caso, el hombre de la fotografía, seguramente no renuncia, a pesar de su presente, al deseo de intentar ser un poco
mas felíz. De la tierra arrasada a la esperanza de lo porvenir, convertido en un sueño, de una larga noche.
Por eso, podemos considerar a la fotografía periodística, como una mentira que, a veces, nos permite decir la verdad.