13/09/2026
Deja de fingir. 👈
Ayer alguien te contradijo en una reunión y lo que salió de tu boca no fue lo que habías planeado decir. Eso no fue un mal día. Fue lo que de verdad había adentro, saliendo sin permiso.
Jesús no estaba dando un consejo de comunicación cuando dijo esto. Estaba respondiendo a un grupo de líderes religiosos que acababan de acusarlo de estar poseído por un demonio, después de verlo sanar a un hombre. Y su respuesta fue quirúrgica:
"Porque de la abundancia del corazón habla la boca." — Mateo 12:34
No les dijo "cuiden su vocabulario". Les dijo que su acusación venía de otro lado — de lo que ya gobernaba por dentro. La boca solo estaba haciendo público lo que el corazón llevaba tiempo escondiendo.
Por eso Proverbios no manda a controlar la lengua primero. Manda otra cosa:
"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida." — Proverbios 4:23
Así que la próxima vez que te arrepientas de algo que dijiste, no empieces por prometer que vas a hablar mejor. Pregúntate qué estaba gobernando tu corazón en ese momento — y si Cristo de verdad tiene el trono, o solo tiene una silla al lado.