03/08/2026
Definitivamente!
El tejido vuelve a ocupar un lugar central y recupera su valor como encuentro, creatividad y tradición
Entre el furor de las redes sociales y los recuerdos de infancia, tejer vuelve a ganar protagonismo. Las dos agujas y el crochet se convierten nuevamente en una práctica que atraviesa generaciones y mantiene vivo un saber transmitido durante años.
Más allá de la moda, quienes practican esta actividad destacan sus beneficios para el bienestar: ayuda a concentrarse en el presente, reducir la ansiedad, ejercitar la motricidad fina, estimular la creatividad y desarrollar la paciencia y la perseverancia.
En Misiones, talleres, encuentros y grupos de tejedoras mantienen viva esta tradición y generan espacios de encuentro donde compartir conocimientos, historias y experiencias.
También existe un valor económico detrás de cada prenda. Muchas tejedoras producen y venden sus trabajos, reivindicando el tiempo, la dedicación y el conocimiento que requiere cada pieza.
Entre lanas, agujas y puntos, el tejido vuelve a conectar generaciones y demuestra que algunas tradiciones pueden encontrar nuevas formas de permanecer vigentes.