07/11/2024
Estos últimos días he vuelto a postularme a diferentes convocatorias de fotografía y temas afines. Había dejado esta actividad de lado recientemente por distintos motivos, entre ellos el laboral, que, si bien es algo que sigo atendiendo, tengo la certeza de su resolución, como siempre sucede. Hace un par de días me notificaron que fui seleccionado para exhibir en la III Edición del Festival impulsARTE en Granada, España. Esta noticia me tomó por sorpresa, por la inmediatez con la que todo sucedió. La fotografía con la que participé la realicé el domingo 27 de octubre a mediodía, solo a modo de prueba. Sin intención de hacer algo más con el material, decidí pasar los archivos a la computadora para revisarlos. De alguna manera, terminé por crear uno de los ensambles de mi proyecto ‘Estar conmigo’, una serie de fotografías donde me represento en situaciones que, dentro de mis creencias, asocié al tema de una relación de pareja. Apenas un par de horas después, encontré una convocatoria que casi estaba por cerrar, y decidí participar. El miércoles 30 de octubre me notificaron la selección, siendo esta mi primera exhibición física fuera del país. Pero de eso podré hablar en otro momento.
Con esa sinergia, ayer decidí participar en otra convocatoria, bastante interesante, debo mencionar. Consistía en presentar un texto y una serie de imágenes para contar una historia que conecte profundamente con uno mismo. A inicios de este año tuve la fortuna de tomar un taller con Alex Cabrera donde comencé a explorar temas personales a través del autorretrato. Tiempo atrás, ya había iniciado una serie de fotografías relacionadas con mi pertenencia a ciertos espacios, con ese arraigo hacia sitios que nos parecen infinitos, pero que son, quizás, más perecederos que nosotros mismos. Solemos percibir el tiempo y las cosas como algo permanente, pero todo cambia. Entonces, a comienzos de año, después de una mudanza que fue en sí misma un proceso de aceptación, decidí trabajar a fondo en el espacio donde ya “no pertenecía” con un ensayo al que llamé Se me olvidó que te olvidé.
Este ensayo partió de una exploración sobre cómo me sentía con todo. Desde 2022 hasta la fecha, he experimentado una serie de cambios —algunos muy abruptos, otros más transitorios—, pero cambios al fin. Y en la fotografía he encontrado el medio ideal para procesarlos y una voz para hablar sobre ellos. Esa resignificación es sumamente importante para mí, pues me permite explorar mis propios temas, mi autoconcepto y mi sentido de pertenencia en profundidad. ¿Cómo se vincula esto con mi experiencia de aplicar a convocatorias? Es simple: durante todo este tiempo he aplicado a tantas convocatorias como me ha sido posible, y, como en todo, en algunas he tenido un rotundo éxito y en otras... un rotundo éxito también, porque me ha permitido desarrollar habilidades para comprender mis propios proyectos y mi proceso creativo. Postularse a convocatorias es un ejercicio fundamental en los procesos de aprendizaje y, sumado a las experiencias personales, se convierte en un espacio donde es posible replantearse el trabajo fotográfico y hasta la vida misma.
Retomé Se me olvidó que te olvidé, y, a modo de una historia breve surgida de un ejercicio de aprendizaje, compartí mi trabajo en esta convocatoria. A veces esperamos que el mundo se mueva hacia nosotros; estoy de acuerdo en que las cosas suelen llegar cuando las soltamos. Pero también es divertido moverse hacia el mundo y crear esas oportunidades.
🇬🇧 https://ko-fi.com/post/I-forgot-that-I-forgot-you-C0C215TH4K
El ensayo lo puedes encontrar acá:
https://www.frsthand.com/story/i-forgot-that-i-forgot-you