10/06/2025
Hoy quiero compartirles un poco sobre el día en que este pequeño vivió uno de los hitos más importantes de su vida, que apenas comienza.
Me resulta curioso saber que también tomé fotografías en el bautizo de su hermana, y ahora en el de su pequeño hermanito. Es en momentos así cuando realmente noto cómo pasa el tiempo, acompañado de más experiencias vividas que me han permitido hacer un mejor trabajo con cada nueva ocasión.
A veces es difícil saber por qué camino guiarse: si optar por un equipo llamativo y completo, o ir ligero. Cuando comencé, solo tenía una cámara y no pensaba en nada más que en tomar la foto, sin preocuparme por el resto del equipo. Siento que al llevar más equipo puedes hacer más cosas, pero también corres el riesgo de perder versatilidad.
Por eso, considero que lo mejor es encontrar un equilibrio que nos permita capturar lo que queremos expresar a través de las fotografías. En esta ocasión, mi Nikon D3400 con un lente Sigma 17-50 mm f/2.8 y un flash Neewer 565EX me permitieron lograr estas imágenes. No es el mejor equipo (aunque tampoco el peor), pero es el que me ha acompañado y con el que he aprendido en cada evento.
Al final del día, más allá del equipo o la técnica, lo que realmente importa es poder entregarle a las personas un recuerdo sincero de esos momentos únicos. Y para mí, eso sigue siendo lo más valioso de todo este camino.