05/05/2026
La columna que nadie necesita pero que aquí está 😬
Jalcomulco: Un Compromiso de Dos Vías para Recuperar el Esplendor
Jalcomulco es, sin duda, una de las joyas más preciadas de nuestra región. Su río, su vegetación y su mística atraen a propios y extraños; sin embargo, caminar hoy por sus calles es encontrarse con una realidad agridulce. Es evidente que la actual administración municipal tiene una deuda pendiente con la infraestructura y los servicios básicos, pero sería injusto —y hasta ingenuo— volcar toda la responsabilidad en el palacio municipal. Para que Jalcomulco brille de nuevo, necesitamos un pacto de corresponsabilidad: el gobierno debe ejecutar, pero el pueblo debe cuidar.
El acierto del silencio y la resistencia al cambio
Recientemente, la administración tomó una decisión valiente y necesaria: poner un alto a los fuegos pirotécnicos. Aunque para algunos sectores esto parezca una transgresión a la tradición, es fundamental que como ciudadanos entendamos el trasfondo. No se trata de prohibir la alegría, sino de mitigar la contaminación auditiva que afecta a fauna y personas vulnerables, además del riesgo latente de incendios en una zona tan rica en biodiversidad. Entender el problema de los "cohetes" es el primer paso hacia una convivencia más civilizada y empática.
Los desafíos inmediatos: Basura y Calor
No podemos bajar la guardia ante los problemas que asfixian el paisaje urbano:
• La crisis de los desechos: La basura sigue siendo el gran elefante en la habitación. Si bien la recolección debe ser eficiente y puntual por parte del ayuntamiento, nada funcionará si el habitante o el turista siguen viendo en las esquinas o en la ribera del río un vertedero personal.
• Emergencia Verde: Con la temporada de calor ya en puerta, el cemento comienza a pasar factura. Urge un plan masivo de reforestación urbana. Necesitamos más árboles que nos regalen sombra y frescura; esta es una tarea que bien podría iniciar la autoridad, pero que debe mantener el vecino regando el árbol frente a su casa.
El Carnaval: Entre la fiesta y la queja
Se acerca el Carnaval y, con él, afloran las quejas de los habitantes. Es el momento crítico donde la organización administrativa se pone a prueba. El ruido excesivo, el desorden vial y la seguridad son puntos donde la administración suele flaquear. El pueblo tiene derecho a exigir una fiesta ordenada, pero también tiene el deber de participar en ella con respeto, evitando que el festejo se convierta en un caos ingobernable que solo deje resaca y suciedad.
Una Propuesta de Solución:
Para que todos estemos felices y las cosas realmente funcionen, la solución no es más burocracia, sino organización.
-Los camiones de basura a tiempo y siembra ejemplares de árboles nativos.
Que los barrios se organicen para vigilar la limpieza de sus calles.
El cuidado de las áreas verdes.
Si ayuntamiento y pueblo se comprometan a una disposición correcta de residuos y al respeto de las normas de ruido, Jalcomulco no solo será un destino turístico, sino el hogar digno que todos merecemos.
Al final del día, el gobierno pasa, pero el pueblo y su entorno se quedan. Cuidémoslos juntos.
Shefy A.
Aficionado fotógrafo de a ratos