24/10/2022
Celebro la vida que mi madre me heredó, el amor, compasión y fortaleza que siempre predicó ante mi. Los sueños , destinos y misiones que me enseñó a perseguir.
A esta comunidad que me ha abrazado y acobijado, esta segunda familia que me encontró y me ha permitido ser parte de ella, a quienes me ha tocado impulsarles.
A mi familia que solo me ha abrazado con amor , cariño y compresión, con respeto y consejos hacia esta segunda versión de la vida, al tiempo tan duro que ha sido esta partida en mi ahora quebrantado corazón.
Celebro poder amar a una persona tan linda como Alan, quien me ha enseñado a ver el cielo como nadie y escuchar a mi ser en los tiempos más difíciles.
Celebro poder abrazar aún a mi hermano y padre y decirles cuanto los amo. Poder reírnos de vez en cuando y abrazarnos, empujarnos poco a poco a hacerle honor a la vida de mi madre.
Llegar a los 25 ha sido de los viajes más duros de mi vida, ahora entiendo mucho del porqué sobreviví hace meses.
Pude ver a muchas personas este fin que me compartieron de su amor y presencia y solo me encuentro agradecida por esta oportunidad. Por la oportunidad de celebrar a través de un puente musical que une a tantas identidades.
Porque mi madre confiaba en mi misión de estar tan cerca de la música, de ser fuerte y ser una mujer fiel a mis convicciones y dura en mis decisiones. Ella siempre me empujó a conocer el arte de vivir y a compartir cada conocimiento adquirido. Siempre lo tendré en mi mente, a nunca abandonar mis pasiones, sé que estuvo presente en estos días en otras formas y aunque me duele tanto su partida física corporéa de este mundo, sé que también abraza mi corazón.
Esta versión de mí sigue en la cueva regenerándose intentando sanar, pero es inevitable ir en contra del transcurso de la vida, por eso me atreví a bailar con mis amigos, novio y familia. Ella lo hubiera querido.
Y aunque aún celebro con lágrimas, estas fotografías fueron un abracito a mi corazón. Las personas que llegan a nuestra vida siempre tienen una misión, lo mejor siempre será recordarlas por la forma en la que nos nutrieron y nos enseñaron a vivir. Todo lo demás, es inevitable. Es el transcurso de la vida.