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Acalli Mx En Acalli Estudio, creemos que una fotografía no es solo una imagen; es un fragmento de tiempo.

Compartiendo historia y tradición para preservar nuestra identidad.

Hoy nos toca viajar con los sentidos a otro rincón de nuestra tierra: Milpa Alta. Pero en esta ocasión, la historia no l...
22/07/2026

Hoy nos toca viajar con los sentidos a otro rincón de nuestra tierra: Milpa Alta. Pero en esta ocasión, la historia no la escriben las pencas verdes ni la producción agrícola; esta vez venimos a hablar de su gente. Hablamos de los productores, de las manos trabajadoras y de esas miradas cargadas de años y sabiduría.
Ellos son el motor detrás de ese nopal noble que acompaña un taco de carnitas, una tarde de carne asada o un plato en escabeche. Desde principios de la década de 1990, cuando la propia comunidad campesina se organizó para levantar el Centro de Acopio y Comercialización de Nopal Verdura en Villa Milpa Alta, este lugar se transformó en el escenario diario de su entrega. Una entidad viva sostenida por hombres y mujeres que dedicaron su vida a tender el puente directo entre el surco y la venta.
Aquí, desde las primeras horas de la madrugada, antes de que el sol despunte, los rostros del trabajo ya están al pie del cañón. No solo tienen las cosechas listas, empacadas o puestas a la vista; llevan sobre la espalda la maestría que solo da el tiempo. Se nota en la agilidad deslumbrante con la que pelan el nopal a ciegas, en el instinto fino para escoger los mejores frutos y en el conocimiento profundo sobre las semillas, las verduras de temporada, el pan y los platillos que alimentan a quien los visita.
Entre el murmullo de la venta y el trajín constante, resuena también el rodar de los diablos. Ahí están los diableros, piezas fundamentales de este motor; hombres de hombros fuertes y paso firme que, cargando bultos y cajas pesadas sobre sus diablos de carga, facilitan el transporte, alivian el peso y hacen posible que el producto fluya de un rincón a otro.
En los pasillos del centro de acopio no solo camina quien viene a consumir, sino familias enteras que llegan atraídas por el valor de lo auténtico. Sin duda, este es uno de los lugares donde con más fuerza se aprecian esos rostros cansados pero erguidos con orgullo. Gente con la piel curtida y la experiencia intacta; seres que han entregado la vida entera a cargar, sembrar, cosechar y traer lo mejor de la tierra a nuestras mesas.

Hoy que inicia la Feria del Dulce Cristalizado, nos invitaron a verla de cerca con una familia que fue pionera en esta g...
18/07/2026

Hoy que inicia la Feria del Dulce Cristalizado, nos invitaron a verla de cerca con una familia que fue pionera en esta gran tradición. Esto fue lo que recabamos de lo que nos compartió la familia Ortega y lo que nos platicó en su exposición de dulce cristalizado.
El pasillo central de la fiesta patronal de Santa Cruz Acalpixca que da a la parroquia del pueblo no dictaba, hace cuarenta y dos años, el destino masivo que hoy envuelve a su tradicional feria. En aquel entonces, a principios de la década de los ochenta, el paisaje era otro: la suntuosidad de las grandes carpas actuales no existía. Lo que había era la urgencia comunitaria de promover el oficio local, la necesidad de vender y el orgullo de saber transformar la materia vegetal en joyas translúcidas de azúcar.
La feria nació con la modestia de lo doméstico. Una hilera de familias cargando con las mesas de sus propios comedores o sus canastas de vara para improvisar los primeros mostradores. Entre ellos, solo un hombre, Don Felix Ortega, poseía un puesto en forma. Los demás —Don Alberto Aguirre, Don Emilio, Don Vara y Don Víctor Galicia— acomodaban sus charolas sobre la madera traída de casa, uniendo voluntades a las que, apenas al segundo año, se sumaría la familia Manzanares. Eran los tiempos de la viznaga y de los dulces de leche trabajados al pie del cazo por la Familia Ortega, cuando la variedad se medía en la devoción al punto exacto del almíbar.
El alma de aquella primera época radicaba en una pureza técnica que hoy se evoca con nostalgia: la preparación era completamente natural, un ejercicio de paciencia limpia donde no cabían los conservadores ni los químicos del mercado moderno. El azúcar, el agua y el fuego lento de los patios familiares bastaban para cristalizar. Esa manufactura impecablemente casera garantizaba, además, la premisa fundamental del proyecto: ofrecer un precio económico, directo de la elaboración al consumidor, eliminando intermediarios para que el pueblo entero pudiera saborear el fruto de su propia tierra.
Por aquellos años, la verdadera competencia no estaba en el tamaño de los puestos, sino en el ingenio. Se premiaba con fervor la originalidad, la creación y la innovación de los artesanos. Fue justamente en ese laboratorio de fuego y paciencia donde nacieron rarezas culinarias que hoy ya se nos hacen comunes; el pasillo vio nacer por primera vez las versiones cristalizadas de la papaya, el nopal y el chile, desafiando la lógica del dulce tradicional y abriendo una brecha de creatividad que marcaría la identidad del pueblo.
El señor Félix Ortega a sus 96 años aun elabora sus dulces característicos; el de palanqueta y variedades del de leche.

Con profunda tristeza y el corazón encogido, nos unimos al sentir de todos por la partida de un grande de nuestro gremio...
16/07/2026

Con profunda tristeza y el corazón encogido, nos unimos al sentir de todos por la partida de un grande de nuestro gremio de fotógrafos. Hasta donde te encuentres, querido amigo Mario López Enriquez, que descanses en paz.🕊️

Tu recuerdo de tu camara en mano y ese característico porte con sombrero siempre quedará con nosotros

De pronto, la calle se ensancha y se desborda en un carnaval de oficios nostálgicos y arte puro. El lente de la cámara s...
25/06/2026

De pronto, la calle se ensancha y se desborda en un carnaval de oficios nostálgicos y arte puro.
El lente de la cámara se vuelve loco intentando capturarlo todo: escuelas de danza, compañías teatrales que ensayan al aire libre y el latido constante de la gente con sus tambores. Entre el tumulto, emergen los personajes icónicos de nuestra identidad y las coloridas máscaras mexicanas que resguardan el mito y la fiesta. Y, sin lugar a dudas, aparecen los chinelos, rompiendo la gravedad con su brinco inconfundible. Es la historia viva que la gente porta como un signo de la patria.
Ya en el estadio, resalta la afición con la camiseta bien puesta, cantando a unísono y compartiendo la pasión, sin olvidarnos de la alegría del equipo rival, que se mostró viviendo y portando sus colores con orgullo. México sabe levantar la mano y gritar «aquí estoy».
Porque nuestra cultura no se contempla de lejos: se vive desde el más pequeño hasta el más grande. Se comparte y se transmite no solo entre nosotros, sino también con toda la gente que nos visita. Y, definitivamente, todo esto se refleja diferente cuando se congela el tiempo a través del lente de una cámara

¿Y si sí? Es la frase más recurrente que escucho en la calle, en el trolebús, en ese murmullo que se oía en la calle cam...
25/06/2026

¿Y si sí? Es la frase más recurrente que escucho en la calle, en el trolebús, en ese murmullo que se oía en la calle caminando.
Ayer no fuimos a un pueblo a buscar tradiciones; ayer nuestro destino fue el Estadio Ciudad de México, un coloso que en los días de juego se convierte en el epicentro de la cultura viva.
En el trayecto, la ciudad te avisa a dónde vas. Caminando en las avenidas se alcanzan a ver las banderas ondeadas por gente a gran altura, suspendidas en el cielo como si flotaran sobre el asfalto.
Es ahí arriba donde se contempla su verdadera majestuosidad: pedazos de tela gigantescos que bailan con el viento, desafiando la gravedad y anunciando la identidad de todo un pueblo. Mientras tanto, se descubre a la gente que sostiene a este país: rostros curtidos bajo el sol, pies cansados pero firmes, manos que reciben y ofrecen con orgullo los productos de nuestra tierra.

El Jueves de Corpus Christi, sale del templo la Custodia (que contiene la hostia consagrada) en una procesión solemne po...
06/06/2026

El Jueves de Corpus Christi, sale del templo la Custodia (que contiene la hostia consagrada) en una procesión solemne por las calles circundantes. Para la fe católica, el cuerpo de Cristo está recorriendo el pueblo. Los grupos y mayordomos crean estos tapetes para que la procesión pase por encima; es una forma de decir que el suelo común no es digno de ser pisado por la divinidad, por lo que se le prepara un camino hermoso y sagrado.​

Elaborando también portadas con huacales y mulitas. Con el paso del tiempo, esta coincidencia histórica se transformó en una hermosa artesanía. Los artesanos comenzaron a elaborar figuras de mulitas hechas con hojas de palma, rastrojo de maíz o barro, adornadas con flores de colores y pequeños huacales cargados de frutas o dulces. Regalar una mulita este día se convirtió en un símbolo de agradecimiento, abundancia y felicitación.
​Pero además, el ingenio mexicano le dio un giro humorístico. En el lenguaje popular, decirle "mula" a alguien se asocia con ser necio, terco o de carácter difícil. Por eso, se volvió una divertida costumbre regalar una mulita de artesanía a los amigos o familiares para "felicitarlos en su santo", haciendo una broma sutil sobre su temperamento. De ahí viene la famosa frase o dicho que se ve en los mercados: "¡No sé qué tienen mis ojos, que puras mulas ven!"
Los campesinos usaban los huacales y las canastas para cargar las frutas, verduras y flores sobre sus mulas o sobre sus propias espaldas desde sus pueblos hasta las plazas de las ciudades.

Algunas de laa fotos del dia de ayer Jueves de Corpus Cristi o "la fiesta de las mulitas" en el bello puedo de San Grego...
05/06/2026

Algunas de laa fotos del dia de ayer Jueves de Corpus Cristi o "la fiesta de las mulitas" en el bello puedo de San Gregorio Atlapulco.
Para hablar del nombre de "La fiesta de las mulitas" hay una historia que cuenta:

-Se dice que un hombre llamado Ignacio tenía serias dudas sobre su vocación religiosa y sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía.
​Un Jueves de Corpus, mientras observaba pasar la procesión, pensó: "Si Dios estuviera ahí, hasta los animales se arrodillarían". En ese mismo instante, la mula que él m***aba se arrodilló ante la Custodia. Al ver esto, el hombre no solo creyó, sino que decidió entregarse a la vida sacerdotal.-

En el dia de ayer se puede ver a muchos niños con vestimenta típica esto pasa por el motivo de que el Jueves de Corpus era la fiesta más importante del Virreinato, los indígenas de los alrededores de la Ciudad de México bajaban desde sus pueblos cargando sus mulas con cosechas para vender y ofrendar en la Catedral. Ellos vestían sus ropas cotidianas y más limpias: calzón y camisa de manta blanca, ceñidores coloridos, huaraches y sombreros de paja.

Los niños: Camisa y calzón de manta, un ceñidor o faja roja en la cintura, huaraches, sombrero de paja y un pequeño bigote pintado con corcho quemado o delineador.

​Las niñas: Blusa bordada, falda de colores (a veces de "cambaya" o tipo "popola"), collares de cuentas coloridas, trenzas con listones y un rebozo.

​El toque final: El guacal en la espalda o la canasta en la mano, llenos de dulces, frutas y juguetes diminutos. Esto recrea la acción de los antiguos campesinos que llevaban las "primicias" (los primeros frutos de la cosecha de la temporada) al templo para dar gracias por la fertilidad de la tierra.

16/05/2026
Segunda m***a de compromisoJaripeo en honor del señor de Chalma Si conocen a los jinete, etiqueten
16/05/2026

Segunda m***a de compromiso
Jaripeo en honor del señor de Chalma

Si conocen a los jinete, etiqueten

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