03/07/2026
“Cada dron que caía no era un fracaso, era una lección sobre cómo volver a volar.”
Frank Wang, estudiante de ingeniería en Hong Kong, comenzó sin taller ni apoyo, con solo 2.300 dólares y piezas recicladas. Desde su dormitorio, soñaba con construir los ojos del futuro en el cielo.
Sus primeros prototipos fallaban una y otra vez. Se rompían, ardían, se caían. Pero cada caída lo empujaba a mejorar. En 2006, fundó DJI (Dà-Jiāng Innovations) en una pequeña oficina.
Hoy, DJI está valorada en más de 25 mil millones de dólares, y sus drones no solo filman películas o documentales; también salvan vidas, cartografían desastres y vigilan ecosistemas.