Somos Tribu

Somos Tribu fotografías de los pueblos originales, personajes, gastronomía y entrevistas. Con gratitud a los pueblos que nos abren su corazón y nos comparten su sabiduría.

Semblanza de Roberto Véliz el fotografo

Septiembre de 2025 Sinaloa de Leyva, Sinaloa. Roberto Véliz es un destacado fotógrafo naturalista y documentalista mexicano, reconocido por su profunda sensibilidad para capturar la esencia de los ecosistemas y las culturas que componen el vasto mosaico de México. Como miembro fundamental del colectivo "Somos Tribu", su trabajo trasciende la estética visua

l para convertirse en un poderoso testimonio de la interconexión entre la naturaleza, la identidad y las tradiciones ancestrales del país. Nacido con una vocación innata por la exploración, Véliz encontró en la fotografía el lenguaje ideal para interpretar y compartir su reverencia por el mundo natural. Su enfoque no es el de un mero observador, sino el de un partícipe respetuoso que busca dialogar con el entorno. A través de su lente, la majestuosidad de un paisaje, la singularidad de una especie endémica o la profundidad de una mirada humana se transforman en relatos visuales que invitan a la reflexión y al asombro. La labor de Véliz cobra su máxima expresión en los viajes que emprende con "Somos Tribu" por las geografías más remotas y auténticas de la nación. Su misión se centra en documentar dos Méxicos que coexisten y se entrelazan: el "México Profundo", aquel de las raíces milenarias, los saberes comunitarios y los rituales que persisten al margen de la modernidad; y el "México Reconocido", aquel cuya riqueza biocultural merece ser visibilizada, valorada y protegida a nivel global. El estilo fotográfico de Roberto Véliz se caracteriza por una composición impecable y un magistral manejo de la luz natural, elementos que utiliza para evocar la atmósfera y la emoción inherentes a cada escena. Sus imágenes son íntimas y a la vez monumentales, logrando aislar la belleza en los detalles más sutiles sin perder la perspectiva de la grandeza del entorno. Más que un registro, su obra es una forma de activismo visual que aboga por la conservación de la biodiversidad y el respeto a la dignidad de los pueblos originarios. A través de su portafolio, Roberto Véliz se consolida no solo como un fotógrafo de excepcional talento, sino como un cronista de nuestro tiempo, un puente entre mundos y un guardián de la memoria natural y cultural de México. Su trabajo es una invitación permanente a reconocer la invaluable herencia que nos define y la urgente necesidad de preservarla para las futuras generaciones. A las dos naciones hermanas que nos enseñan a agradecer desde el alma: la Yoreme con su "Chio okore uttesia" y la Rarámuri con su "Kwira Ba". Somos Tribu!!!

La Yoreme y el Juya Annia: Crónicas del México ReconocidoHay viajes que se escriben con tinta y otros que se graban en l...
14/06/2026

La Yoreme y el Juya Annia: Crónicas del México Reconocido

Hay viajes que se escriben con tinta y otros que se graban en la tierra con el rodar de los neumáticos y el destello de un obturador. Esta es la bitácora de un retorno a lo sagrado. No es la simple crónica de un trayecto geográfico; es una inmersión estética, documental y espiritual en las entrañas de la Sierra Madre Occidental, concebida para la memoria del Diario y Crónica de Roberto Véliz y la futura exposición itinerante del México Reconocido.

El Corazón Mecánico y el Espíritu del Monte

En la intersección entre la historia, la antropología y la fotografía de exploración, existe un elemento que transforma el viaje en memoria: la herramienta que nos permite llegar a donde los mapas se vuelven difusos. En la Expedición Somos Tribu 136, ese papel protagónico le pertenece a "La Yoreme". Esta motocicleta Africa Twin no es un simple medio de transporte, sino el eje central, la extensión del cronista y el personaje principal de esta travesía.

La Yoreme y el Juya Annia: Crónicas del México Reconocido
Al encender su motor en las orillas del Mar Bermejo, se activa un puente temporal. "La Yoreme" se convierte en el cuerpo que devora el desierto, desafía la verticalidad de las barrancas y se adentra en las profundidades de un mundo maravilloso lleno de historias latentes. Su silueta será la que guíe la mirada a través del lente, acumulando en su estructura el polvo, el barro y la esencia de una ruta que se vive con devoción artística.

Siguiendo las Huellas de 1894: Del México Desconocido al México Reconocido

Este viaje no es una ruta fortuita; es un diálogo profundo con el pasado. Al transitar por los caminos de la Sierra Madre Occidental, la expedición sigue las huellas místicas que el antropólogo, fotógrafo e historiador Carl Lumholtz plasmó en el año 1894. Donde Lumholtz documentó con rigor y asombro el México Desconocido, hoy avanzamos con una nueva mirada: nosotros somos el México Reconocido, una amalgama de historia, cultura, expedición y aventura que busca otorgar el justo tributo a las comunidades, los rostros y los paisajes monumentales de la región.

El Mar Bermejo: El punto de partida donde la luz costera baña los primeros trazos de la crónica y el metal de la máquina.

El Curso del Río Grande: Caminaremos siguiendo el curso de sus aguas indómitas, el hilo conductor que guía la ruta hacia los abismos.

El Camino del Chepe: Paralelos a las vías de acero, conquistando los relieves y la ingeniería que desafía a la montaña.

Los Pasos de los Yoremes y Rarámuris: El corazón cultural del viaje; un recorrido místico por los senderos ancestrales de los Yoremes y la travesía por las imponentes montañas habitadas por los Rarámuris, los de los pies ligeros.

Las Barrancas de Chihuahua: El destino final, descendiendo hasta lo más profundo de sus imponentes abismos, un universo de secretos donde la historia antigua y la mirada contemporánea se encuentran.

Cada parada, cada destello de luz capturado y cada kilómetro recorrido formarán parte de una exposición itinerante. Esta muestra artística no solo exhibirá la destreza técnica de la fotografía profesional, sino que rescatará el alma de un territorio vibrante que exige ser visto, respetado y preservado en el tiempo.

Diario y Crónica de Roberto Véliz — Expedición Somos Tribu 136

Que los caminos se abran ante el rugido de "La Yoreme" y la mirada atenta del lente, bajo la protección de la selva y el desierto.

Chio okore uttesia — Nuestro profundo agradecimiento a la magia del Juya Annia, el alma sagrada del monte, sus deidades y sus misterios que resguardan la ruta.

Kwira ba para todos los hermanos del camino.

Kechia maleia.

📍 Geolocalización y Coordenadas (Sinaloa de Leyva):

Latitud: 25.7744∘ N

Longitud: 108.2239∘ W

Fecha de registro: 14 de junio de 2026

Omar Delval: El Pincel que Alimenta el Alma de la Sierra y el Mágico SinaloaHay artistas que pintan lo que ven, y hay cr...
11/06/2026

Omar Delval: El Pincel que Alimenta el Alma de la Sierra y el Mágico Sinaloa

Hay artistas que pintan lo que ven, y hay creadores que plasman la esencia misma de la tierra que pisan. Omar Delvalpertenece, sin duda, a estos últimos. Radicado en el corazón del Pueblo Mágico de El Fuerte, Sinaloa, Delval ha convertido el paisaje norteño y el retrato al óleo en un diálogo vivo entre el espectador y la identidad de nuestra gente.

Su dominio técnico en el lienzo es innegable, pero es en el formato monumental donde su arte se vuelve patrimonio de todos. Con una trayectoria marcada por la grandeza de sus murales, Omar Delval ha llevado el color y la historia a los rincones más profundos del estado de Sinaloa y a la imponente Sierra de Chihuahua.

Un Recorrido Visual por el Norte de México

A través de sus trazos, Delval ha inmortalizado el misticismo, la geografía y los rostros de comunidades emblemáticas y Pueblos Mágicos, dejando una huella imborrable en:

La Sierra Tarahumara (Chihuahua): Llenando de vida y color a localidades como Batopilas, Urique y Bahuichivo, donde la majestuosidad de las barrancas se fusiona con el espíritu de sus habitantes.

Sinaloa: Con imponentes obras que enriquecen el legado cultural de municipios como Ahome, El Rosario y el municipio de Sinaloa.

"Cada pincelada de Omar Delval no solo adorna una pared o un lienzo; rescata la memoria, celebra la naturaleza y rinde homenaje a la dignidad de los rostros que dan identidad a nuestra región."

Omar Delval no solo pinta paisajes; atrapa la luz del noroeste, la profundidad de la sierra y la mirada de su gente, consolidándose como uno de los muralistas y retratistas más auténticos y vigentes de la plástica sinaloense actual. Un verdadero orgullo de nuestra tierra.

“Por todo lo que somos y por todo lo que nos une “ SOMOS TRIBU

10 DE JUNIO DEL 2026/Sinaloa de leyva, sinaloa.

Roberto Vèliz el fotògrafo

Manifiesto por la Bahía de Ohuira y Topolobampo: La Defensa del Territorio como Mandato de VidaA la opinión pública, a l...
08/06/2026

Manifiesto por la Bahía de Ohuira y Topolobampo: La Defensa del Territorio como Mandato de Vida

A la opinión pública, a los pueblos del norte de Sinaloa y a las comunidades internacionales:

El territorio no es una mercancía sujeta a la especulación financiera ni un espacio de sacrificio para el capital industrial; el territorio se defiende porque es el soporte sagrado de la existencia. Desde el corazón del Sitio Ramsar de Topolobampo, la Bahía de Ohuira y la Isla Santa María, alzamos la voz con la máxima firmeza profesional, el rigor ético y la urgencia mística que este momento histórico exige. Emitimos este pronunciamiento como un acto de legítima defensa de la vida y de la soberanía comunitaria.

La designación de este sistema lagunar bajo la Convención Internacional Ramsar desde el año 2009 no fue un acto fortuito; es el reconocimiento global de un santuario biológico irremplazable. Este ecosistema es un entramado perfecto donde el agua, la tierra, el aire y el fuego se conjugan para dar origen a la biodiversidad: sus manglares protegen nuestras costas y mitigan el cambio climático; sus aguas son la guardería marina de donde depende el sustento de miles de familias pesqueras; y sus cielos albergan las rutas de miles de aves migratorias. Alterar este equilibrio con megaproyectos petroquímicos o industriales no es progreso, es un ecocidio programado.

Ante la insistencia de imponer industrias de alto riesgo ambiental en el corazón de un humedal de importancia internacional, oponemos una verdad biológica e incuestionable: nunca vamos a poder beber petróleo, nunca comeremos gas, ni podremos respirar microbios y contaminación. El dinero no se puede respirar, ni la ambición corporativa puede restaurar un ciclo hidrológico destruido. La riqueza de unos cuantos no vale la extinción de nuestra biodiversidad ni el despojo de nuestro entorno.

Defendemos el aire, el agua y la tierra porque no los consideramos elementos ajenos a nosotros; los defendemos porque somos el territorio mismo. En un estadio de amor profundo y consciente por el paisaje que nos rodea, nos reconocemos como parte simbiótica del mar, del monte y del estero. Dañar a la Bahía de Ohuira es vulnerar de manera directa nuestra propia salud, nuestra identidad y el futuro de las generaciones venideras.

Esta lucha tiene memoria, dignidad y raíces profundas. Honramos, respaldamos y nos sumamos a la resistencia de los pueblos originarios, quienes han permanecido aquí como los guardianes ancestrales y luchadores históricos de estas tierras y aguas. Su sabiduría nos recuerda que la humanidad pertenece a la tierra, y no la tierra a la humanidad. Su guía espiritual e histórica es el pilar de esta defensa.

Por el estricto cumplimiento de los tratados internacionales de protección ambiental, por la autonomía de nuestras comunidades, por la salud de nuestros mares y por el respeto absoluto al entramado sagrado de la vida: mantenemos la resistencia con absoluta dignidad jurídica, social y comunitaria.

¡El territorio no se vende, se defiende! ¡Somos Tribu presente!

Manifiesto por la Bahía de Ohuira y Topolobampo: La Defensa del Territorio como Mandato de VidaA la opinión pública, a l...
08/06/2026

Manifiesto por la Bahía de Ohuira y Topolobampo: La Defensa del Territorio como Mandato de Vida

A la opinión pública, a los pueblos del norte de Sinaloa y a las comunidades internacionales:

El territorio no es una mercancía sujeta a la especulación financiera ni un espacio de sacrificio para el capital industrial; el territorio se defiende porque es el soporte sagrado de la existencia. Desde el corazón del Sitio Ramsar de Topolobampo, la Bahía de Ohuira y la Isla Santa María, alzamos la voz con la máxima firmeza profesional, el rigor ético y la urgencia mística que este momento histórico exige. Emitimos este pronunciamiento como un acto de legítima defensa de la vida y de la soberanía comunitaria.

La designación de este sistema lagunar bajo la Convención Internacional Ramsar desde el año 2009 no fue un acto fortuito; es el reconocimiento global de un santuario biológico irremplazable. Este ecosistema es un entramado perfecto donde el agua, la tierra, el aire y el fuego se conjugan para dar origen a la biodiversidad: sus manglares protegen nuestras costas y mitigan el cambio climático; sus aguas son la guardería marina de donde depende el sustento de miles de familias pesqueras; y sus cielos albergan las rutas de miles de aves migratorias. Alterar este equilibrio con megaproyectos petroquímicos o industriales no es progreso, es un ecocidio programado.

Ante la insistencia de imponer industrias de alto riesgo ambiental en el corazón de un humedal de importancia internacional, oponemos una verdad biológica e incuestionable: nunca vamos a poder beber petróleo, nunca comeremos gas, ni podremos respirar microbios y contaminación. El dinero no se puede respirar, ni la ambición corporativa puede restaurar un ciclo hidrológico destruido. La riqueza de unos cuantos no vale la extinción de nuestra biodiversidad ni el despojo de nuestro entorno.

Defendemos el aire, el agua y la tierra porque no los consideramos elementos ajenos a nosotros; los defendemos porque somos el territorio mismo. En un estadio de amor profundo y consciente por el paisaje que nos rodea, nos reconocemos como parte simbiótica del mar, del monte y del estero. Dañar a la Bahía de Ohuira es vulnerar de manera directa nuestra propia salud, nuestra identidad y el futuro de las generaciones venideras.

Esta lucha tiene memoria, dignidad y raíces profundas. Honramos, respaldamos y nos sumamos a la resistencia de los pueblos originarios, quienes han permanecido aquí como los guardianes ancestrales y luchadores históricos de estas tierras y aguas. Su sabiduría nos recuerda que la humanidad pertenece a la tierra, y no la tierra a la humanidad. Su guía espiritual e histórica es el pilar de esta defensa.

Por el estricto cumplimiento de los tratados internacionales de protección ambiental, por la autonomía de nuestras comunidades, por la salud de nuestros mares y por el respeto absoluto al entramado sagrado de la vida: mantenemos la resistencia con absoluta dignidad jurídica, social y comunitaria.

¡El territorio no se vende, se defiende! ¡Somos Tribu presente!

Crónica de una Maza con Cantera: El Latido del Mar BermejoSi no creyera en lo más duro, en la resistencia de la piedra q...
06/06/2026

Crónica de una Maza con Cantera: El Latido del Mar Bermejo
Si no creyera en lo más duro, en la resistencia de la piedra que sostiene el peso de los años; si no creyera en el deseo indomable de capturar la verdad antes de que se extinga; si no creyera en lo que creo, en la fuerza de una herida abierta o en el yunque invisible que forja el alma de los pueblos... ¿qué sentido tendría sostener el peso de la mirada? ¿Qué cosa fuera el oficio, qué cosa fuera la maza sin su cantera?

Desde el diario de viaje y la crónica viva del fotógrafo Roberto Véliz, el colectivo Somos Tribu presenta este instante suspendido en el tiempo. No es solo una imagen; es un fragmento del alma del Mar Bermejo, ahí donde el Estado de Sinaloa se funde con el fuego del horizonte. Es un testimonio visual que se integra a la Expedición Itinerante del México Reconocido, un viaje que busca reencontrar el valor de lo auténtico a través de los rostros, la naturaleza y la memoria de nuestra tierra.

Retratar este atardecer es un acto de fe. Es creer en lo que rompe y en lo que forja; es abrazar el silencio del océano y la inmensidad del cielo para terminar, inevitablemente, haciéndose hermano de la vida. Porque si la maza no golpea la piedra para esculpir la historia, la herramienta se oxida y el camino pierde su rumbo. Pero aquí hay fe, hay fuego y hay memoria.

Chio okore uttesia, KWIRA BA.

"Por todo lo que somos y por todo lo que nos une..." ¡¡¡Somos Tribu!!!

Santuario de Libertad: La Voz de la Bahía de Ohuira y el Legado del PechochoHay rincones en la Tierra donde la naturalez...
06/06/2026

Santuario de Libertad: La Voz de la Bahía de Ohuira y el Legado del Pechocho

Hay rincones en la Tierra donde la naturaleza no solo sobrevive, sino que nos dicta una lección de humildad. Uno de esos templos vivos es la Bahía de Ohuira, en el municipio de Ahome, Topolobampo, Sinaloa. Un ecosistema de manglares y aguas místicas que hoy nos convoca no a la contemplación pasiva, sino a la responsabilidad absoluta de su conservación, a la defensa del territorio y al respeto irrestricto por la vida silvestre.

En el corazón de esta bahía habita un milagro llamado "El Pechocho". Él no es un atractivo turístico, ni un recurso a disposición del entretenimiento humano; es un delfín en vida libre. Es un embajador de la pureza marina que, por voluntad propia y en un acto de asombrosa confianza, ha decidido aproximarse a los seres humanos, regalando su presencia y su espectáculo de manera natural. Verlo emerger en su entorno protegido, dueño de su propio destino y de sus aguas, es comprender la verdadera grandeza de la vida salvaje: una que no se posee, que no se encierra, sino que se admira, se resguarda y se defiende.

A través del archivo visual capturado en las imágenes , queda constancia de esa fina y respetuosa línea de contacto entre el hombre y la criatura. Estos testimonios no son simples fotografías; son un llamado urgente a la conciencia colectiva y a la resistencia pacífica por la permanencia de su hábitat intacto.

El colectivo Somos Tribu ha sido testigo de esta convivencia sagrada. Fuimos bendecidos al experimentar la gracia de este ejemplar único y, con profundo respeto, hemos capturado su esencia para ponerla al alcance de todos en el proyecto cultural y editorial EL MÉXICO RECONOCIDO. Queda impreso este testimonio en El Diario y Crónica de Roberto Véliz, el fotógrafo, quien a través de su lente no busca la espectacularidad vacía, sino la memoria histórica, el arraigo y la trinchera cultural en pro del espacio natural de nuestra tierra.

Hoy, Somos Tribu, EL MÉXICO RECONOCIDO y la mirada de Roberto Véliz se hacen presentes en un frente común de APOYO TOTAL A LAS COMUNIDADES NATIVAS QUE HABITAN LA BAHÍA Y A LA DEFENSA DE SU TERRITORIO. A ellos, guardianes ancestrales de esta geografía, les decimos con el corazón: ¡CHIOKORE UTTESIA! ¡KWIRA BA! Por la sangre, por la historia, por la autonomía de sus espacios, por todo lo que somos y por todo lo que nos une en la salvaguarda de nuestro patrimonio de raíz.

Tener al Pechocho nadando libre en nuestras costas es un privilegio que Sinaloa y México no pueden dar por sentado. La conservación de su hogar, la protección contra amenazas externas y el respeto absoluto a los pueblos originarios que coexisten con él no son negociables. Proteger la bahía es defender el agua, el manglar, la soberanía de la comunidad indígena sobre su entorno y el derecho de las futuras generaciones a saber que la dignidad comunitaria y la belleza salvaje aún existen en libertad. Alzar la voz por Ohuira es recordar que la grandeza de una sociedad se mide en cómo respeta, cuida y defiende la vida, su historia y su tierra.

Bitácora de Registro Espacio-Temporal
Ubicación: Puerto de Topolobampo, Bahía de Ohuira, Ahome, Sinaloa, México.

Coordenadas Geográficas: 25°36'00" N | 109°03'00" O

Altitud: 2 metros sobre el nivel del mar (msnm)

Fecha: 5 de junio del 2026

El Eco de la Montaña: Un Viaje al México ProfundoDel diario y crónica de Roberto Véliz (Colectivo Somos Tribu)Hay un ins...
04/06/2026

El Eco de la Montaña: Un Viaje al México Profundo

Del diario y crónica de Roberto Véliz (Colectivo Somos Tribu)

Hay un instante, justo cuando el viento de la sierra golpea el rostro y el eco de la ciudad se disipa por completo, en que el viaje deja de ser un simple traslado y se convierte en un reencuentro. Caminar por las imponentes montañas de Sinaloa, específicamente en los senderos de Surutato, es adentrarse en las venas de ese México Profundo y Reconocido; un territorio donde la geografía no solo se observa, sino que se siente y se respira. Hacer este recorrido no es una actividad menor: es un acto de reconexión profunda, especialmente cuando se comparte con la familia y con la lealtad silenciosa de un perro, ese compañero de cuatro patas que entiende la libertad del paisaje sin necesidad de palabras.

Llegar a parajes como El Perico, un rincón cobijado por la hospitalidad y las acogedoras cabañas del señor Toño, es entender que la verdadera riqueza de nuestra tierra está en los detalles: el aroma a pino, la neblina que abraza las cumbres y la calidez de la gente que resguarda estos santuarios. La geografía sinaloense, tantas veces estigmatizada o reducida a sus costas, guarda en sus alturas un secreto de un verdor indomable. Las montañas nos recuerdan nuestra escala en el mundo; nos obligan a mirar hacia arriba y, al mismo tiempo, a asentar los pies con firmeza sobre la roca firme.

Para el colectivo Somos Tribu y a través del registro visual de esta crónica, capturar estos momentos es un testimonio vivo de identidad. Un perro corriendo libre entre la maleza, la complicidad familiar ante la inmensidad del paisaje y la silueta de los cerros recortando el cielo bajo las nubes, no son solo elementos de una fotografía; son fragmentos del México real. Es ese país que late lejos del asfalto, el que merece ser reconocido y preservado. Al final del día, tras la caminata, el refugio de una cabaña de madera y el calor de una fogata nos devuelven la certeza de que viajar a la montaña no es escapar de la vida, sino ir al encuentro de ella.

Que el Juya Annia y la fuerza de la sierra sigan guiando cada paso en el camino.

¡Kwira ba!

Por todo lo que somos y por todo lo que nos une... ¡Somos Tribu!

Geolocalización: Municipio de Badiraguato, Sinaloa, México.

Lugar: Cabañas El Perico, Surutato.

Fecha: Invierno del 2026.

Crónica e Imagen: Diario de Roberto Véliz / Colectivo Somos Tribu.

CRÓNICA DE BITÁCORA: EL MÉXICO RECONOCIDODe la serie: Somos Tribu 136 (Del Mar Bermejo a las Barrancas de Chihuahua)Auto...
28/05/2026

CRÓNICA DE BITÁCORA: EL MÉXICO RECONOCIDO

De la serie: Somos Tribu 136 (Del Mar Bermejo a las Barrancas de Chihuahua)

Autor: Roberto Véliz

Eje conceptual: El Juya Annia y el testimonio del patrimonio cultural.

El mediodía en la ribera del Río Grande suspende el tiempo. En los márgenes de El Fuerte, bajo el cobijo de La Galera, el agua corre densa, arrastrando los murmullos de las serranías que habremos de surcar. En este punto de la travesía de Somos Tribu 136 —esta ruta de setecientos kilómetros que entrelaza los pulsos vitales desde las profundidades del Mar Bermejo hasta los abismos colosales de las Barrancas de Chihuahua—, el paisaje exige una pausa litúrgica. Detener la marcha no es un acto de demora; es la condición indispensable para aprender a mirar.

Apareció de golpe, quebrando la monotonía de la fronda con un destello encendido, casi irreal. Un mosquero cardenal (Pyrocephalus obscurus). Posado sobre una rama seca, desnuda y retorcida que se prolonga como una línea caligráfica en el espacio, el ave vigila. Su pecho, un fulgor de fuego purísimo, contrasta con el velo ensombrecido que corona su mirada. En el monte, la quietud es siempre aparente: la vida palpita en un perpetuo estado de alerta.

El Juya Annia y el Latido del Patrimonio

Para la cosmovisión yoreme, el monte no es un inventario biológico ni un escenario inerte; es el Juya Annia, el mundo sagrado que posee sus propias leyes, sus guardianes y sus secretos. Cada criatura que lo habita es un mensajero, una manifestation de la memoria territorial que ha sostenido la identidad de Sinaloa desde tiempos inmemoriales. Capturar esta imagen bajo el rigor del documento fotográfico trasciende la mera catalogación naturalista. Es un acto de reverencia ante el patrimonio vivo, una forma de salvaguardar el espíritu de un paisaje que resiste los embates de la desmemoria.

Al encuadrar el rojo encendido del ave contra el fondo difuso y tamizado del bosque ribereño, se busca captar la esencia de ese secreto. La rama que le sirve de estrado parece un testimonio del tiempo: agrietada, firme, un vestigio de madera que dialoga con la fragilidad alada. Capturar estas visiones a lo largo de la travesía es fundamental para el cuerpo documental de nuestro colectivo; cada fotografía se convierte en un fragmento de verdad, un eslabón visual que testifica la indisoluble comunión entre el agua, la fauna y el hombre del noroeste mexicano.

«Fotografiar el Juya Annia es registrar lo invisible a través de lo visible. Es dejar constancia de que en el rincón más sutil del monte habita la grandeza de nuestra herencia cultural».

La Memoria Gráfica como Trinchera

Este testimonio visual ha sido concebido para formar parte de la exposición itinerante El México Reconocido. El propósito de esta galería no es la contemplación pasiva, sino el despertar de una conciencia colectiva sobre el valor patrimonial de nuestra geografía. Al llevar estas crónicas visuales de los ríos y los montes a distintas comunidades, devolvemos al territorio la dignidad de su propia mirada.

Registrar el vuelo, el reposo y el color del monte en el Municipio de El Fuerte nos recuerda el porqué de este viaje. Del Mar Bermejo a las barrancas, la labor de Somos Tribu 136 avanza con la certeza de que el patrimonio cultural de Sinaloa se defiende con la memoria. Y la memoria, para un fotógrafo, empieza con el rigor de un instante contenido en la luz.

DATOS DE GEOLOCALIZACIÓN Y CRONOLOGÍA

Fotografía de Referencia: web pajaro rojo.jpg

Ubicación: La Galera, Río Grande (Río Fuerte).

Municipio: El Fuerte, Sinaloa, México.

Coordenadas Geográficas: 26°25′00″ N, 108°37′00″ O

Altitud: ~88 m s. n. m. (metros sobre el nivel del mar)

Fecha de Registro: Mayo de 2026

Contexto: Registro etno-fotográfico de la fauna nativa en el corredor biológico ribereño, vinculando el simbolismo del Juya Annia con la ruta documental Somos Tribu 136.

Referencia Geográfica Regional: Municipio de Sinaloa / El Fuerte / Choix / Ahome.

Aliados del Patrimonio: Aportaciones Voluntarias

Para quienes deseen sumarse como aliados y apoyar la continuidad de esta labor de documentación y crónica en el México profundo, se detallan los datos para contribuciones:

Titular: José Roberto Véliz Figueroa

Institución Bancaria: Bancoppel

Cuenta CLABE: 137744103036398595

Referencia: SOMOS TRIBU 136 (Favor de agregar la palabra ANÓNIMO si así lo desea).

Chiokore uttesia, kwira ba.

SOMOS TRIBU: LAS GUARDIANAS DEL TIEMPOCrónica de Roberto Véliz | Diario de la Expedición "El México Reconocido"REGISTRO ...
12/05/2026

SOMOS TRIBU: LAS GUARDIANAS DEL TIEMPO
Crónica de Roberto Véliz | Diario de la Expedición "El México Reconocido"
REGISTRO ETNOGRÁFICO N° 08-2024
Sujeto: Mujer Yoreme-Mayo (Matriarca de Linaje)
Comunidad: Ocoroni, Municipio de Sinaloa.
I. REGISTRO ANTROPOLÓGICO: EL ROSTRO COMO TERRITORIO
Al adentrarnos en las tierras bajas donde el Arroyo Ocoroni serpentea buscando el cauce del Río Sinaloa, nos encontramos con la mirada misma de la permanencia. En esta mujer reside el espíritu de la nación Yoreme-Mayo, una estirpe que guarda el secreto de la tierra frente al avance de la modernidad. Su rostro es una geografía de surcos profundos, similares a los lechos de los arroyos secos que esperan la lluvia del monzón.
II. FISIONOMÍA Y ADAPTACIÓN (ESTILO LUMHOLTZ)
La piel de esta matriarca es un registro geológico del sol de Sinaloa. Observamos en ella la estructura ósea robusta del linaje Mayo: pómulos prominentes y una frente amplia donde se asientan siglos de memoria oral. Su mirada, entrecerrada por la claridad del paralelo 25°, no es de cansancio, sino de soberanía. Es la "doble visión" del indígena: una que atiende la realidad de la siembra y otra que observa el mundo invisible de los ancestros en la Juya Ania (el mundo del monte).
III. INDUMENTARIA Y SIMBOLOGÍA
Viste una blusa de algodón con motivos florales, una prenda cotidiana que funciona como un altar portátil. Para el Yoreme, la flor es el símbolo supremo de la gracia. El cabello, de un blanco cenizo que evoca la arena del cauce del Ocoroni, se muestra libre, sujeto solo por la voluntad del viento. No hay artificio; hay una aceptación absoluta del ciclo natural, una dignidad que obliga al cronista a bajar la voz.
IV. CONCLUSIÓN ETNOGRÁFICA
Esta mujer de Ocoroni representa la persistencia del linaje Mayo. Ella es la depositaria de la lengua que se resiste a morir y de la ciencia de las plantas que crecen junto al agua. Su boca sellada es un acto de resistencia silenciosa; ella es el puente entre el mundo prehispánico de la sierra y el presente del valle. Mientras existan rostros como el suyo en el Municipio de Sinaloa, la raíz Yoreme permanecerá inquebrantable.
Aliados del Patrimonio: Aportaciones Voluntarias
Para quienes deseen sumarse como aliados y apoyar la continuidad de esta labor de documentación y crónica en el México profundo, se detallan los datos para contribuciones:
Titular: José Roberto Véliz Figueroa
Institución Bancaria: Bancoppel
Cuenta CLABE: 137744103036398595
Referencia: SOMOS TRIBU 136 (Favor de agregar la palabra ANÓNIMO si así lo desea).
Referencia Geográfica: El Fuerte, Sinaloa. El Río Grande.


DATOS DE GEOLOCALIZACIÓN Y CRONOLOGÍA
Ubicación: Margen derecha del Arroyo Ocoroni, zona de sabinos.
Municipio: Sinaloa.
Coordenadas Geográficas: 25° 48' 22" N (Paralelo) | 108° 10' 35" O.
Fecha de Registro: 12 de mayo de 2024.
Contexto: Estiaje de primavera; luz cenital sobre la cuenca del Petatlán.

Dirección

Obregon 29 Centro
Sinaloa De Leyva
81910

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