23/01/2026
Esa misma noche continuamos documentando la tradición con la quema de toritos.
Entre buscapiés y cohetes, corrimos junto a la gente para capturar la intensidad del momento.
El fuego, el ruido y la adrenalina formaron parte de la experiencia.
Hubo uno que otro susto —y algunas quemaduras leves—, pero todo valió la pena por las imágenes y la vivencia.
Una noche más que confirma la fuerza y el arraigo de las tradiciones en Tepoztlán.