15/07/2025
"K A L A"
Kala murió y yo lo sobreviví, atravesamos su enfermedad tortuosa y ella llego hasta la muerte donde ya su cuerpo no podía más, aunque su espíritu aun pudiera resistir muchos años y yo lo sobreviví, no la pude acompañar más aunque hubiera querido hacerlo. Sobreviví a su muerte trágica y despiadada, vi su cuerpo enfermar y acompañe cada paso de ese cuerpo enfermo, rogando por un milagro, deseando que su cuerpo sobreviviera también... No fue posible.
Acompañé su transito a la muerte así como acompañé su vida feliz y maravillosa, se fue siendo amada, muy amada como me parece que no se le ha amado a ningún perro nunca. Murió y besé su cuerpo inerte, sus patitas negritas conservaron su calor por unos minutos más. Besé su muerte en su cuerpo y lloré, aún lloro porque mi perrita amada murió ese día y me obligo a sobrevivirlo. No fue su culpa, ella hubiera vivido muchos años más con su disposición al amor y a la vida. Ella quería vivir pero su cuerpo no podía contenerla más. Su cuerpo luchó pero la batalla era imposible de ganar... Entonces la deje ir, acompañé su camino a la trascendencia mientras yo iba al descenso, al inframundo.
Se fue mi alma gemela, se fue y me convertí en naufrago, me volví extranjero no solo porque el mundo viera extraño sino porque mi idioma ahora era inexpresable, imposible de comunicar. Yo pronuncio su nombre que ahora es sagrado y lloro.
La perrita había venido del cielo y al cielo partió de nuevo y no me llevó.
Luego quedo el silencio de su amor imperecedero, un agujero enorme en el pecho con su silueta y mis palabras hoy hasta ahora asoman de nuevo y vuelven de la misma muerte a donde fue Kala, surgen para poder elaborar este dolor mudo que me tiene atravesado, sobreviví a la tragedia de amar tanto a la cachorrita de amor y acompañar su muerte.