16/07/2026
NUESTRAS AVES EN RIESGO
En un mundo donde la naturaleza pudiera recuperarse por sí sola de los embates del fenómeno de El Niño, quizá yo también estaría de acuerdo con quienes dicen: “dejemos que las aves sigan su ciclo natural.”
Pero esa ya no es la realidad.
Hoy las aves enfrentan, al mismo tiempo:
* La sobreexplotación de los recursos marinos por embarcaciones extranjeras.
* La contaminación de nuestros océanos.
* La pérdida constante de espacios de anidamiento para las aves guaneras.
* Eventos de El Niño cada vez más frecuentes e intensos.
* Recurrentes brotes de gripe aviar.
Todo esto ocurre simultáneamente. Y el resultado es que muchas poblaciones se desploman hasta quedar al borde del colapso.
Es muy fácil defender la inacción desde un escritorio, citando teorías y protocolos.
Pero quisiera ver a quienes sostienen ese discurso caminar por una playa cubierta de aves agonizando de hambre; sostener entre sus manos a un pingüino que ya no tiene fuerzas para levantarse; o recorrer kilómetros de costa viendo lobos marinos mu***os, devorados lentamente por gallinazos.
Quizá entonces comprenderían que esto ya no es solo un “proceso natural”. Es una crisis agravada por la actividad humana.
Y quizá también entenderían por qué tantos naturalistas hablamos con desesperación. No porque queramos intervenir en la naturaleza, sino porque llevamos demasiado tiempo viendo cómo la estamos empujando hacia un punto del que tal vez ya no pueda regresar.