14/05/2026
Mandó 500 currículums por email. No recibió ninguna respuesta.
Entonces decidió cambiar de estrategia.
Lukas Yla tenía 25 años, venía de Lituania y quería trabajar en Silicon Valley. Sin título americano, sin contactos, sin experiencia en Estados Unidos. Sabía que, en el mercado más competitivo del mundo, un currículum más no llegaría a ningún lado.
Entonces compró donas.
Se imprimió una camiseta de Postmates, el servicio de delivery más popular de San Francisco. Hizo una lista de los directores de marketing de sus empresas soñadas. Y cada mañana durante más de una semana, se paró en fila en una panadería, compró al menos cinco cajas de donas, y las entregó personalmente en las recepciones de las empresas.
Dentro de cada caja, su currículum. Y una nota que decía: "La mayoría de los currículums terminan en la basura. El mío, en tu estómago."
Un ejecutivo senior de una de las agencias publicitarias más grandes de Estados Unidos le dijo que en 40 años de carrera, nadie había llegado a ese nivel de creatividad en una solicitud de empleo.
Entregó 50 cajas. Consiguió 15 entrevistas.
Pero aquí viene el giro que nadie cuenta.
Recibió tres ofertas de trabajo. Aceptó su trabajo soñado. Y la visa de trabajo le fue rechazada. Tuvo que volver a Lituania.
Lejos de rendirse, convirtió toda la historia en viral. Llegó a Forbes 30 Under 30. Y hoy dirige operaciones en una de las empresas de transporte más grandes de Europa.
No consiguió el trabajo que buscaba. Pero la campaña de donas le abrió puertas que ningún currículum habría abierto jamás.