28/03/2026
A menudo se habla de “fotografía minimalista”, un término que se ha vuelto casi automático cuando la escena se reduce a pocos elementos. Pero aquí, más que minimalismo, hay algo distinto.
En las aguas quietas del lago Trasimeno, esas líneas suspendidas, casi frágiles, dibujan un equilibrio silencioso. Al fondo, apenas insinuado, el paisaje se disuelve en la niebla como un recuerdo.
No es la ausencia lo que define esta imagen, sino la presencia de lo esencial. Una especie de pausa, de respiración contenida, donde todo parece estar exactamente en su lugar.
Más que minimalismo, es una forma de poesía.
©️Ezio Macchione Photography