03/03/2026
En esta serie, la cama dejó de ser solo un fondo.
Se convirtió en un escenario donde tres flashes con geles de color hacen todo el trabajo: cian desde la izquierda, magenta desde la derecha y un toque naranja que entra desde abajo.
Solo flash. Nada de LEDs. Nada de luces continuas.
Cada imagen es la misma toma, el mismo vestido blanco arrugado, la misma modelo… pero la luz cambia la historia por completo. Las sombras estriadas de la persiana actúan como pinceles. La tela deja de ser tela y se vuelve lienzo vivo.
Esto es lo que más me gusta enseñar: que la luz no ilumina la piel… la esculpe.
Si quieres aprender a controlar el flash y los geles de esta forma, mi próximo taller presencial de Iluminación Narrativa en Lima está abierto.
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