09/06/2026
El bosque siempre tiene esa calma rica que hace que todo el mundo baje las revoluciones apenas llega. La sesión de Jaz, Josué, Mía y Nani se sintió así desde el principio: tranquila, natural y llena de momentos reales.
Los fui guiando poco a poco para que las poses se vieran cómodas y no forzadas. Me gusta trabajar así, conversando, caminando entre los árboles, dejando espacio para que la familia se conecte de verdad y no solo pose para una foto.
Con Mía y Nani pasó uno de esos momentos que no se planean y terminan siendo mis favoritos. Les dije: “Cuéntense un chisme”. Y bueno... claramente estaba bueno. Se empezaron a reír con esa risa que sale sin pensar y apareció esa mirada de complicidad que solo tienen las hermanas que se conocen de memoria. Ahí prácticamente dejé de dirigirlas y me dediqué a capturar lo que estaba pasando.
Cuando llegó el turno de Jaz y Josué, el amor se sentía. Casi no tuve que acomodarlos porque ya sabían cómo encontrarse, cómo mirarse y cómo acercarse. Hay parejas que necesitan dirección, y hay otras que simplemente se quieren bonito. Ellos eran de esas.
La luz hizo su parte también. Entraba suave entre los árboles, envolviendo todo con tonos cálidos. Los colores de la ropa quedaron perfectos con el bosque, como si todo hubiera sido pensado para estar allí.
Al final, las fotos quedaron exactamente como me gusta que queden las sesiones de familia: llenas de conexión, de sonrisas reales y de esos pequeños momentos que algún día serán los recuerdos más valiosos.