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09/02/2026

La religión y la verdad no son compatibles

08/21/2026

Una de las objeciones más comunes al liderazgo femenino es:

“Pablo dice que el pastor debe ser marido de una sola mujer”.

El problema es simple:

Ese texto no habla de pastores. Ni una sola vez.

Vamos al griego.

El término usado NO es “pastor”

1 Timoteo 3:2 (NA28)

δεῖ οὖν τὸν ἐπίσκοπον ἀνέγκλητον εἶναι…

Término clave: ἐπίσκοπον (epískopon).

Significado básico:
supervisor, vigilante, el que observa por encima, responsable de velar por la comunidad.

No aparece:

ποιμήν (poimēn) – pastor

ποιμαίνω (poimaínō) – pastorear

βόσκω (boskō) – alimentar

Ninguna palabra pastoral está presente.

El mismo término aparece en Tito 1. Es exactamente la misma función.

¿Qué era un “epískopos” en el siglo I?

Etimología

ἐπί (“sobre”) + σκοπός (“vigilar, mirar”).

Uso en el mundo grecorromano y judío

“El que supervisa” cualquier responsabilidad comunitaria.
Se usaba para inspectores, administradores, encargados de obras públicas, líderes sin autoridad jerárquica formal.

Uso en el NT

Un epískopos es:

un miembro de la comunidad,

con madurez,

que cuida, vigila, supervisa,

dentro de una estructura plural (nunca aparece un epískopos solitario).

No era un cargo. Era una función.

Y no existía el concepto moderno de:

“pastor titular”,

“pastor ordenado”,

“cargo pastoral”.

Eso llega siglos después.

Entonces, ¿por qué dice “marido de una sola mujer”?

Frase griega:
μιᾶς γυναικὸς ἄνδρα
Literal: “hombre de una sola mujer”.

Importante:

1. Es una expresión idiomática, no una definición ontológica de género.
Significa “fiel en su matrimonio” —lo opuesto a promiscuidad, poligamia o infidelidad.

2. Pablo no está construyendo un modelo universal de género.
Usa lenguaje masculino porque está escribiendo en una cultura donde la mayoría de los supervisores eran hombres, no porque el rol exija serlo.

3. La misma lógica prohibiría entonces:

solteros,

viudos,

hombres sin hijos,

mujeres sin esposo,

y hasta a Pablo mismo
ejercer supervisión.

La lectura literalista lleva al absurdo que Pablo no cumpliría sus propios requisitos.

¿Y por qué no habla de mujeres “epískopos”?

Por la misma razón por la que tampoco da:

requisitos para supervisoras,

requisitos para diaconisas (aunque Febe sí fue diákonos y “prostatis”, Rom 16:1–2),

requisitos para maestras,

requisitos para profetisas (¡y había varias!).

Las mujeres ya estaban ejerciendo funciones de liderazgo, por lo que Pablo no introduce prohibiciones.

“Pero si Pablo pensara que una mujer puede supervisar, ¿por qué no lo dice?”

Porque ya existían mujeres supervisando, enseñando y liderando, y Pablo nunca las corrige por eso.

Ejemplos:

Priscila instruyendo doctrinalmente a Apolos, un maestro poderoso.

Febe, diákonos y prostatis: patrocinadora, protectora, líder responsable.

Lidia y otras mujeres dirigiendo casas-iglesias.

Las hijas de Felipe profetizando públicamente (Hch 21:9).

Mujeres hablando en la asamblea (1 Cor 11), algo incompatible con la idea de prohibición general.

La existencia de mujeres en funciones de supervisión es una realidad anterior a las cartas pastorales.

¿Entonces por qué Pablo usa masculino?

Por cuatro razones histórico-lingüísticas:

1. El griego koiné usa masculino como género por defecto cuando se dirige a grupos mixtos.
Es norma gramatical, no una regla ministerial.

2. Pablo describe situaciones existentes, no crea cargos.

3. El mundo antiguo estructura ejemplos en masculino incluso cuando el principio es universal.

4. Cuando Pablo quiere excluir explícitamente a las mujeres, lo dice con claridad.
Aquí no lo hace.

El error moderno: convertir listas de virtudes en requisitos de examen

Ni 1 Tim 3 ni Tito 1 establecen:

un “manual de ordenación”,

un “llamado pastoral”,

un cargo llamado “pastor”,

criterios para ocuparlo.

Lo que Pablo hace es describir el carácter mínimo que alguien debe tener si va a supervisar.

No son “requisitos clericales”.
Son virtudes comunitarias.

Conclusión

1. 1 Timoteo 3 y Tito 1 no hablan de pastores.
Hablan de epískopoi —supervisores comunitarios.

2. “Marido de una sola mujer” no define el género.
Es un modismo para describir fidelidad, no masculinidad.

3. El NT conoce mujeres enseñando, supervisando, liderando, corrigiendo, profetizando y dirigiendo comunidades.
Es decir, ejerciendo funciones que hoy se llamarían “pastorales”.

4. Los requisitos de carácter aplican tanto a hombres como a mujeres.
Pablo jamás transforma la función en un cargo masculino exclusivo.

5. Por lo tanto:
Usar estos textos para prohibir a una mujer ejercer liderazgo es un uso moderno, no una exégesis del texto.

08/21/2026

El problema no es la mujer. El problema es el concepto moderno de “pastor”

Antes de preguntar si una mujer puede ser pastor, primero hay que preguntar si la figura pastoral moderna existe en el Nuevo Testamento.

Cuando examinamos los términos griegos que definen el rol pastoral (poimḗn, ποιμήν; boskō, βόσκω; poimaínō, ποιμαίνω), descubrimos algo contundente:

En el NT “pastor” no es un cargo eclesiástico, ni una oficina, ni un ministerio jerárquico. Es una función figurativa asociada al acto de cuidar, alimentar, proteger y guiar.

El único que aparece como “el Pastor” en sentido pleno es Cristo (Jn 10; Heb 13:20; 1 Pe 2:25).

La iglesia del primer siglo no tenía “el pastor de la iglesia local” como lo entendemos hoy.

El término clave: ποιμήν (poimḗn)

Significado básico: “pastor”, en el sentido literal de pastor de ovejas.
Por extensión, metafóricamente: el que cuida, protege, alimenta, guía.

Aparece en Efesios 4:11 como parte de una lista de funciones: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.
No aparece ningún verbo que diga “Cristo constituyó el cargo pastoral”.
Es una capacidad al servicio del cuerpo, no un rol institucional.

La acción pastoral: βόσκω (boskō) y ποιμαίνω (poimaínō)

βόσκω (boskō): alimentar, proveer pasto. En sentido figurado: nutrir espiritualmente.

ποιμαίνω (poimaínō): pastorear, guiar, cuidar.

Conclusión:
El NT describe acciones pastorales, no un puesto pastoral.

✅La estructura real del liderazgo del siglo I

No existía un “pastor principal”.
Existían:

Presbíteros (presbyteroi) — ancianos, líderes maduros.

Epíscopos (epískopoi) — supervisores.

Diáconos — servidores.

Maestros — los que enseñan (frecuentemente cumplen funciones de cuidado pastoral).

Profetas, evangelistas — itinerantes.

Y la iglesia funcionaba en pluralidad, no bajo una sola figura de autoridad.
El “pastor moderno” es una síntesis tardía posterior al siglo IV, surgida con la institucionalización.

Por eso la pregunta “¿Puede una mujer ser pastor?” presupone una estructura que el texto bíblico no presupone.

Entonces, ¿qué dice la Biblia sobre mujeres ejerciendo funciones pastorales?

Si el pastorado es una función (cuidar, alimentar, guiar), la pregunta se transforma en:

¿Puede una mujer realizar esas funciones en el NT?

La evidencia muestra que sí, porque en el NT vemos mujeres:

enseñando,

liderando,

presidiendo casas-iglesias,

corrigiendo,

colaborando apostólicamente,

y ejerciendo autoridad espiritual real.

Ejemplos claves:

A) Febe (Phoibē) — Romanos 16:1–2

diákonos (diácono) de la iglesia de Cencrea.

prostatis (protectora, patrocinadora, líder responsable).
Ambos términos implican autoridad y función de dirección.

B) Priscila

En Hechos 18 y Romanos 16, aparece corrigiendo la doctrina de Apolos, un maestro poderoso en las Escrituras.
Eso es enseñanza doctrinal de alto nivel.

C) Las mujeres profetas

Hechos 21:9; 1 Cor 11.
Profetizar es hablar palabra divina públicamente ante la asamblea.

Es imposible sostener que una mujer pueda profetizar públicamente pero no pueda “cuidar”.

Junia: el caso más utilizado en el debate

Romanos 16:7 dice:
“destacados entre los apóstoles”.

¿Junia era mujer?

Toda la tradición patrística la consideró mujer por más de mil años.

La forma masculina “Junias” no existe en ninguna inscripción griega de la época.

Solo aparece en manuscritos tardíos.

Los estudios filológicos modernos confirman que es nombre femenino.

¿Junia era apóstol o solo respetada por los apóstoles?

Griego:
ἐπίσημοι ἐν τοῖς ἀποστόλοις
La frase gramaticalmente es inclusiva:
entre los apóstoles, destacados.

Décadas de trabajo lingüístico (Burer, Wallace, Bauckham, Lampe, Eldon Epp) muestran que la lectura natural es:

Junia y Andrónico pertenecen al grupo apostólico ampliado.

¿Implica eso autoridad? Por supuesto:
Un “apóstol itinerante” del siglo I ejercía enseñanza, corrección y supervisión de comunidades.
Funciones que hoy llamaríamos “pastorales”.

La mujer que se calle

1 Corintios 14:34–35 no es una prohibición universal para todas las mujeres, sino una instrucción localizada a un problema específico en la iglesia de Corinto.

Corinto era:

una ciudad portuaria, enorme, ruidosa, multicultural,

con fama de desorden moral,

con una población grande de esclavos liberados,

y con comunidades religiosas donde mujeres y hombres participaban de forma caótica (incluyendo cultos extáticos).

¿Entonces qué pasaba? El problema era el DESORDEN, no el género.

Cuando lees 1 Cor 14 completo, Pablo está corrigiendo tres grupos:

1. Los que hablaban en lenguas sin intérprete → deben callar.

2. Los profetas que se interrumpían → deben callar.

3. Algunas mujeres que interrumpían → deben callar.

Es la misma instrucción en los tres casos:
σιγάτω — “que guarde silencio”, “que se calle”, “que no interrumpa”.

El problema no era enseñar, ni hablar en público, ni profetizar (porque en 1 Cor 11 Pablo permite a las mujeres profetizar).
El problema era interrumpir, preguntar en medio de la reunión, romper el orden.

Por eso Pablo les dice:

“Si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus propios maridos.”

Conclusión histórica-crítica

1. El NT no tiene un “cargo pastoral” como el modelo contemporáneo.

2. La pregunta “¿puede una mujer ser pastor?” nace de un sistema que el NT no conoce.

3. Lo que sí tiene el NT son funciones de cuidado, enseñanza, supervisión y liderazgo.

4. Y esas funciones sí fueron ejercidas por mujeres: Profetas, maestras, líderes de casas-iglesias, colaboradoras apostólicas y una mujer reconocida como apóstol.

5. Por lo tanto, la discusión no debe girar en torno a modelos posteriores, sino en torno a lo que realmente existió en el siglo I.

El punto no es si una mujer puede ser pastor.
El punto es que el “pastor moderno” es una figura post-bíblica.
Y que el NT muestra a las mujeres participando activamente en las funciones que luego se fusionaron para crear lo que hoy llamamos “pastorado”.

08/21/2026

¿Cuál es el libro de la biblia que fue escrito por TERCIO? ✍️

Una persona puede haber sido escogida para una tarea y todavía carecer de la preparación, la autorización y las herramie...
08/17/2026

Una persona puede haber sido escogida para una tarea y todavía carecer de la preparación, la autorización y las herramientas necesarias para ejecutarla. El llamado identifica una función; el envío determina cuándo debe comenzar y bajo qué condiciones debe realizarse.

Marcos 3:13-15 presenta esta secuencia:

“Llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad”.

En el versículo 13 aparece el verbo προσκαλέομαι, *proskaléomai*, que significa llamar hacia sí o convocar. En el versículo siguiente se utiliza ἀποστέλλω, *apostéllō*, enviar con una tarea determinada.

Entre ambos aparece una etapa fundamental:

“Para que estuviesen con él”.

Los doce fueron llamados antes de ser enviados. Su primera responsabilidad consistió en permanecer con Jesús, observar su actividad, recibir enseñanza y comprender el mensaje que posteriormente comunicarían.

La estructura gramatical de Marcos 3:14-15 reúne tres propósitos:

1. Estar con él.
2. Ser enviados a predicar.
3. Tener autoridad.

El llamado los incorporó al grupo. La permanencia los preparó. El envío activó la comisión y la autoridad les permitió ejercerla.

EL LLAMADO NO PRODUCE CAPACIDADES AUTOMÁTICAMENTE

Ser escogido para una función indica que existe un propósito, pero la capacidad para cumplirlo debe desarrollarse. El conocimiento, el carácter, el dominio personal, la comprensión del campo y la habilidad para responder a sus dificultades forman parte de la preparación.

Una persona llamada a enseñar necesita aprender. Quien trabajará entre otras culturas necesita conocerlas. Una comisión administrativa exige capacidad para organizar y responder por los recursos. El llamado no reemplaza ninguna de esas competencias.

La falta de preparación tampoco se convierte en una virtud espiritual. Ignorar el contexto, despreciar el conocimiento y actuar sin herramientas puede producir errores que afectan a quienes reciben el trabajo.

La comisión determina el tipo de preparación necesaria. Por esa razón, las capacidades de una persona deben corresponder con el lugar y la responsabilidad que asumirá.

CONOCER LA MISIÓN TAMPOCO AUTORIZA A SALIR

Lucas 24:47-49 establece que los discípulos serían testigos y que el mensaje debía anunciarse a todas las naciones. Ya conocían el alcance de la misión. Sin embargo, Jesús les ordenó:

“Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”.

El verbo καθίζω, *kathízō*, utilizado en la orden, comunica la acción de permanecer o quedarse. La misión había sido anunciada, pero su ejecución todavía estaba sujeta a una condición.

Hechos 1:4 repite la instrucción:

“Les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre”.

El texto utiliza el verbo παραγγέλλω, *parangéllō*, para describir una orden expresa. Permanecer en Jerusalén formaba parte de la obediencia. Salir antes del cumplimiento de la promesa habría significado comenzar la misión sin el recurso que Jesús había establecido para realizarla.

Los discípulos tenían llamado, mensaje y territorio asignado. Todavía debían esperar.

Hechos 13:2-4 ofrece uno de los ejemplos más claros:

“Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”.

La expresión griega es:

εἰς τὸ ἔργον ὃ προσκέκλημαι αὐτούς
*eis tò érgon hò proskéklēmai autoús*

“Para la obra a la cual los he llamado”.

El verbo προσκέκλημαι, *proskéklēmai*, está en perfecto y presenta el llamado como algo ya realizado. Bernabé y Saulo habían sido llamados antes de lo ocurrido en aquella reunión.

El versículo 4 declara posteriormente:

ἐκπεμφθέντες ὑπὸ τοῦ ἁγίου πνεύματος
*ekpemphthéntes hypò toû hagíou pneúmatos*

“Habiendo sido enviados por el Espíritu Santo”.

Dentro del mismo episodio aparecen dos momentos: habían sido llamados y después fueron enviados.

Para entonces, ambos ya servían en Antioquía. Hechos 13:1 los incluye entre los profetas y maestros de la comunidad. Saulo poseía formación en la Ley, experiencia en las sinagogas y conocimiento del ambiente helenístico. Bernabé ya había trabajado en Jerusalén, Antioquía y otras comunidades. El envío ocurrió sobre personas que habían desarrollado capacidades y demostrado su trabajo.

¿CUÁNDO SE CONVIERTE EN REBELDÍA?

Salir sin envío constituye una actuación autónoma. La persona toma una función para la cual fue considerada y decide por sí misma el momento de comenzarla.

Cuando además existe una orden de permanecer o esperar, la salida anticipada contradice directamente esa instrucción. En ese caso, el problema supera la falta de experiencia: se convierte en desobediencia.

El llamado no concede autoridad para modificar las condiciones de la comisión. Tampoco autoriza a escoger cualquier territorio, comenzar en cualquier momento o ejecutar la tarea de cualquier manera.

Quien se envía a sí mismo utiliza el llamado como justificación, pero actúa sin la autorización correspondiente.

¿POR QUÉ FRACASA?

La preparación proporciona capacidades. El envío define la responsabilidad. La autoridad establece el derecho de actuar. Las herramientas permiten responder a las exigencias de la comisión.

Cuando esos elementos faltan, la persona puede tener iniciativa y producir actividad visible, pero carece de los recursos necesarios para cumplir correctamente la tarea. Puede interpretar mal el contexto, tomar decisiones que exceden su capacidad, perjudicar a otros o abandonar cuando aparecen dificultades que nunca aprendió a enfrentar.

El fracaso no siempre demuestra que el llamado fuera falso. También puede demostrar que una persona intentó cumplirlo antes de estar preparada y antes de recibir la orden de comenzar.

En conclusión, el Nuevo Testamento distingue entre ser llamado, permanecer en formación y ser enviado. Marcos presenta a los doce estando primero con Jesús y siendo enviados posteriormente con autoridad. Lucas registra una orden de espera antes de iniciar la misión. Hechos distingue expresamente el llamado previo de Bernabé y Saulo de su posterior envío.

El llamado por sí solo no constituye preparación, autorización ni autoridad. Salir anticipadamente significa asumir una comisión sin las capacidades y herramientas requeridas. Cuando esa salida contradice una orden de espera, constituye un acto de rebeldía.

Fuiste llamado, pero utilizaste ese llamado como autorización para comenzar antes de tiempo. Saliste sin preparación, sin envío y sin autoridad. Por eso fracasaste.

El lavatorio de pies existía siglos antes del cristianismo. Surgió como respuesta a las condiciones normales de los viaj...
08/15/2026

El lavatorio de pies existía siglos antes del cristianismo. Surgió como respuesta a las condiciones normales de los viajes: caminos sin pavimentar, polvo, calor y calzado abierto. Al llegar a una vivienda, el visitante necesitaba limpiarse antes de descansar o participar en una comida.

La práctica formaba parte de la hospitalidad en diferentes sociedades del antiguo Cercano Oriente y del Mediterráneo. El anfitrión proporcionaba agua para que el visitante se lavara. En las casas que disponían de servidores, la tarea podía ser realizada por uno de ellos.

La cultura griega también conoció esta costumbre. En el libro XIX de la *Odisea*, obra compuesta varios siglos antes de Jesús, Penélope ordena a la sirvienta Euriclea que lave los pies del extranjero que había llegado a su casa. El episodio presupone que el público conocía el acto como atención ofrecida a un huésped y como trabajo realizado por una persona de condición servil.

En los banquetes grecorromanos se retiraban las sandalias antes de reclinarse para comer. El lavado estaba relacionado con la recepción del invitado, la limpieza y la preparación para la mesa. Su significado social dependía de quién realizaba la tarea: proporcionar agua correspondía a la hospitalidad; arrodillarse y lavar personalmente los pies colocaba al ejecutante en posición de servicio.

EN LOS TEXTOS BÍBLICOS

Génesis 18:4 presenta a Abraham ofreciendo agua a sus visitantes:

“Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies”.

La misma atención aparece en Génesis 19:2, 24:32, 43:24 y Jueces 19:21. En estos relatos, el lavado pertenece a la recepción de viajeros. Agua, alimento y descanso formaban parte de la hospitalidad.

Primera Samuel 25:41 muestra el carácter servil asociado con la tarea. Abigail expresó su disposición a convertirse en sierva “para lavar los pies de los siervos” de David. La frase comunica sometimiento y disposición para ocupar una posición inferior.

Lucas 7:44 conserva la misma costumbre. Jesús reprochó a Simón:

“Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies”.

Simón había omitido una atención esperada hacia su invitado. El agua para los pies aparece junto con el beso de bienvenida y el aceite para la cabeza. El pasaje describe normas de hospitalidad, no una ceremonia religiosa.

Juan 13 presenta a Jesús levantándose de la mesa, dejando su manto, ciñéndose una toalla y lavando los pies de sus discípulos. La acción resultó significativa porque el maestro asumió voluntariamente una tarea asociada con el servicio doméstico.

El verbo utilizado es νίπτω, *níptō*, que significa lavar una parte del cuerpo, especialmente las manos o los pies.

Después de realizarla, Jesús declaró:

“Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”.

La palabra traducida como “ejemplo” es ὑπόδειγμα, *hypódeigma*: modelo presentado para ser imitado. El modelo consistía en que quienes eran reconocidos como superiores asumieran tareas inferiores para atender necesidades reales.

Jesús ocupó el lugar que los demás evitaban y utilizó aquella acción para corregir la manera en que sus discípulos entendían la autoridad.

Primera Timoteo 5:10 El texto describe hospitalidad y asistencia comprobables dentro de una casa. Tampoco establece ministros, calendario, frecuencia ni procedimiento litúrgico para efectuar un rito congregacional.

¿CÓMO SE CONVIRTIÓ EN CEREMONIA?

Con el desarrollo de las instituciones cristianas, la acción comenzó a separarse de su necesidad doméstica y pasó a representarse públicamente. Algunas comunidades la relacionaron con fechas litúrgicas; otras la incorporaron a la Cena del Señor. Varias denominaciones protestantes la denominan actualmente “ordenanza de humildad”.

La ceremonia moderna suele celebrarse con recipientes preparados, participantes seleccionados y pies que ya fueron aseados antes de llegar al templo. Aquello que antiguamente resolvía una necesidad se convierte así en una representación programada.

El problema se hace evidente cuando la conducta pública contradice el significado atribuido al acto. Una persona puede arrodillarse durante la ceremonia, lavar los pies de otro miembro y posteriormente murmurar, excluir o despreciar a quienes considera inferiores. En ese caso, la humildad solamente fue representada delante de la congregación.

El rito también puede proporcionar reconocimiento religioso a quien lo ejecuta. La persona es observada mientras se inclina, sirve y seca los pies de otro. Sin embargo, el servicio descrito en los textos antiguos estaba dirigido a resolver la necesidad del viajero, no a exhibir públicamente la humildad del anfitrión.

¿DEBE PRACTICARSE ACTUALMENTE EN LA IGLESIA?

El Nuevo Testamento no desarrolla el lavatorio como ceremonia eclesiástica ni establece instrucciones para convertirlo en ordenanza.

Repetir la acción material en un contexto donde ha desaparecido su función práctica conserva la forma antigua, pero sustituye el servicio real por una escenificación. El equivalente del modelo consiste en que quienes poseen autoridad asuman trabajos necesarios, incómodos y carentes de reconocimiento en beneficio de los demás.

En conclusión, el lavatorio de pies pertenecía a la hospitalidad del mundo antiguo. Jesús utilizó aquella práctica para invertir las posiciones entre maestro y discípulo, y Primera Timoteo todavía la presenta como atención doméstica hacia los viajeros.

Convertirla en ceremonia religiosa confunde el objeto utilizado con la enseñanza comunicada. El agua, la vasija y la toalla pertenecían a la costumbre; la disposición de ocupar el lugar del servidor constituía el ejemplo.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abun...
08/14/2026

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10

El texto griego dice:

ὁ κλέπτης οὐκ ἔρχεται εἰ μὴ ἵνα κλέψῃ καὶ θύσῃ καὶ ἀπολέσῃ
*Ho kléptēs ouk érchetai ei mē hína klépsē kaì thýsē kaì apolésē.*

“El ladrón viene solamente para hurtar, sacrificar y destruir”.

La expresión contiene dos palabras de la misma familia:

κλέπτης
*kléptēs*
“Ladrón”, “persona que sustrae secretamente”.

κλέψῃ
*klépsē*
Forma del verbo κλέπτω, *kléptō*: “hurtar”, “sustraer”, “tomar ocultamente”.

El sentido de κλέπτω se relaciona con una apropiación realizada mediante el ocultamiento y el disimulo. La palabra española “hurtar” conserva esa característica: tomar lo ajeno sin violencia contra la persona ni fuerza sobre las cosas.

Juan utiliza también otro término:

λῃστής
*lēstēs*

Esta palabra designa a un asaltante, salteador o bandido. En Juan 10:1 aparecen ambos términos:

“Ese es ladrón y salteador”.

El griego dice:

κλέπτης καὶ λῃστής
*kléptēs kaì lēstēs*

El primero sustrae clandestinamente; el segundo representa al asaltante que actúa mediante la fuerza. Juan conocía ambos términos y los empleó dentro del mismo discurso. En el versículo 10 seleccionó κλέπτης y utilizó el verbo κλέπτω.

La escena comienza con la descripción del redil. El pastor legítimo entra por la puerta, el portero le abre y las ovejas reconocen su voz. El ladrón accede por otro lugar. Su método consiste en evitar la entrada reconocida, penetrar clandestinamente y apoderarse de ovejas que pertenecen a otro.

Juan 10:10 presenta tres acciones:

κλέψῃ — *klépsē*: hurtar o sustraer.

θύσῃ — *thýsē*: degollar o sacrificar.

ἀπολέσῃ — *apolésē*: destruir, arruinar o hacer perecer.

Los tres verbos aparecen subordinados a ἵνα, *hína*, que introduce el propósito de su llegada. La secuencia describe el procedimiento completo del ladrón: sustrae la oveja del rebaño, la lleva al sacrificio y finalmente produce su destrucción.

El verbo θύω, *thýō*, traducido habitualmente como “matar”, pertenece al lenguaje del sacrificio y del degüello de animales. Su utilización corresponde directamente con la imagen de las ovejas. Jesús construyó la declaración utilizando el vocabulario propio de un redil, un pastor y quienes buscan aprovecharse del rebaño.

El discurso también establece una confrontación entre dos formas de ejercer autoridad. El pastor entra legítimamente, conoce a las ovejas, las llama por su nombre y las conduce. El ladrón se introduce por una ruta ilegítima y convierte al rebaño en objeto de explotación.

Juan 10 continúa el conflicto del capítulo anterior, donde las autoridades expulsaron al hombre que había recuperado la vista. La figura del ladrón alcanza a quienes intentan apropiarse del pueblo, ejercer dominio sobre él y utilizarlo para sus propios intereses. El contraste principal se establece entre los dirigentes que explotan al rebaño y Jesús como pastor que entrega su vida por las ovejas.

En conclusión, “hurtar” conserva el sentido específico de κλέπτω. El primer propósito del ladrón consiste en apoderarse clandestinamente de aquello que pertenece a otro. Después aparecen el sacrificio y la destrucción.

Juan 10:10 presenta una progresión definida: apropiación encubierta, explotación y pérdida. El ladrón actúa sobre algo valioso que tiene dueño. La elección del verbo demuestra que la destrucción comienza desde el momento en que consigue sustraer la oveja del lugar al que pertenece.

¿EL MAL SALE DE LA BOCA DE DIOS?“¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altí...
08/14/2026

¿EL MAL SALE DE LA BOCA DE DIOS?

“¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?”.
Lamentaciones 3:37-38

La palabra traducida como “lo malo” es הָרָעוֹת, *hārāʿôt*, plural de רָעָה, *rāʿāh*. Este término puede designar maldad, daño, desgracia o calamidad. Su significado debe determinarse por el contexto.

El autor contempla la destrucción de Jerusalén, el hambre, la muerte y el cautiverio. Por tanto, no está explicando el origen de la maldad humana, sino interpretando una calamidad nacional. La expresión “salir de la boca” corresponde al verbo “mandó” del versículo anterior: se refiere a una determinación pronunciada por Dios.

Isaías 45:7 utiliza un lenguaje semejante:

“Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad”.

La palabra traducida como “adversidad” es רָע, *rāʿ*. Aquí aparece contrapuesta a שָׁלוֹם, *shalôm*: paz, bienestar y estabilidad. La oposición indica que se trata de calamidad, no de maldad moral.

Isaías 37:26 también atribuye a Dios la determinación histórica que permitió a Asiria reducir ciudades fortificadas a montones de ruinas. Sin embargo, Isaías 10 responsabiliza posteriormente a los asirios por su arrogancia, violencia e intención destructiva. Dios podía utilizar aquella nación como instrumento de juicio sin producir la perversidad de sus gobernantes.

Santiago 1:13 aborda un asunto diferente:

“Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”.

El verbo πειράζω, *peirázō*, se refiere en ese pasaje a la tentación que conduce al pecado. El versículo siguiente establece que cada persona es atraída por su propia concupiscencia. Santiago trata sobre la incitación moral al pecado; Lamentaciones e Isaías hablan de calamidades y juicios dentro de la historia.

La contradicción aparece cuando רָע, *rāʿ*, se traduce como “mal” y se le atribuye automáticamente el sentido de perversidad. Dios puede decretar una calamidad y responsabilizar a quienes actúan con crueldad. Una cosa es gobernar el juicio histórico; otra, originar el pecado que existe en la voluntad humana.

Término:ἀνάθεμα*anáthema*Significados bíblicos principales:“Algo colocado bajo prohibición”, “entregado irrevocablemente...
08/14/2026

Término:

ἀνάθεμα
*anáthema*

Significados bíblicos principales:

“Algo colocado bajo prohibición”, “entregado irrevocablemente”, “puesto bajo maldición” o “destinado al juicio y la destrucción”.

Equivalente hebreo:

חֵרֶם
*ḥērem*

*Ḥērem* designa una persona, objeto, territorio o posesión retirados definitivamente del uso humano y sometidos a una prohibición sagrada. Aquello declarado *ḥērem* quedaba bajo el dominio de YHWH y recibía el destino establecido para ello: incorporación al santuario o destrucción.

La palabra pertenece a la familia del verbo:

ἀνατίθημι
*anatíthēmi*

Está formada a partir de:

ἀνά, *aná*: arriba, sobre.

τίθημι, *títhēmi*: poner, colocar.

Su idea de origen es colocar algo aparte, dedicarlo o entregarlo. De esta familia surgieron dos formas relacionadas:

ἀνάθημα — *anáthēma*

ἀνάθεμα — *anáthema*

La diferencia se encuentra en la vocal central. Ἀνάθημα, con eta —η—, se utilizó para una ofrenda colocada en un templo. Lucas 21:5 emplea esta forma al mencionar las ofrendas que adornaban el santuario.

Ἀνάθεμα, con épsilon —ε—, fue la forma utilizada por la Septuaginta para traducir חֵרֶם, *ḥērem*. Debido a esa relación adquirió los sentidos de prohibición, maldición, entrega al juicio y destrucción.

Las dos palabras conservan la idea de algo dedicado o colocado aparte. En ἀνάθημα se trata de una ofrenda exhibida en el santuario. En ἀνάθεμα se trata de una persona o cosa sometida a una prohibición irrevocable.

Levítico 27:28 declara que aquello entregado como *ḥērem* no podía venderse ni rescatarse porque pertenecía completamente a YHWH.

Josué 6:17 aplica el término a Jericó. La ciudad fue colocada bajo *ḥērem*: sus habitantes y bienes fueron destinados a destrucción, mientras que la plata, el oro y los objetos de metal pasaron al tesoro de YHWH.

Deuteronomio 7:26 utiliza *ḥērem* para los objetos idolátricos. Quien introducía uno de ellos en su casa quedaba asociado con la misma prohibición que pesaba sobre el objeto.

Estos textos presentan los elementos centrales del término:

1. Separación del uso común.
2. Entrega irrevocable.
3. Prohibición de apropiación humana.
4. Cumplimiento del destino determinado: santuario o destrucción.

La Septuaginta trasladó este campo semántico a ἀνάθεμα. La palabra griega terminó expresando la condición de aquello que se encuentra bajo prohibición, maldición o juicio.

EN EL NUEVO TESTAMENTO

El sustantivo ἀνάθεμα aparece seis veces:

• Hechos 23:14
• Romanos 9:3
• 1 Corintios 12:3
• 1 Corintios 16:22
• Gálatas 1:8
• Gálatas 1:9

Hechos 23:14 dice:

Ἀναθέματι ἀνεθεματίσαμεν ἑαυτούς
*Anathémati anathematísamen heautoús.*

“Nos hemos obligado bajo maldición”.

Los conspiradores que querían matar a Pablo se sometieron a una maldición si comían antes de cumplir su juramento. *Anáthema* describe aquí una obligación asumida bajo consecuencias.

Romanos 9:3 utiliza la expresión:

ἀνάθεμα εἶναι αὐτὸς ἐγὼ ἀπὸ τοῦ Χριστοῦ
*anáthema eînai autòs egṑ apò toû Christoû*

“Ser yo mismo anatema, separado de Cristo”.

El término comunica una condición extrema de maldición y separación.

Primera Corintios 12:3
presenta anáthema dentro de una declaración rechazada por Pablo: “Nadie que hable por el Espíritu de Dios dice: ‘Jesús es anatema’”.

La expresión Ἀνάθεμα Ἰησοῦς representa una fórmula de maldición contra Jesús, y Pablo niega que pueda proceder del Espíritu de Dios.

Primera Corintios 16:22 utiliza la expresión:

ἤτω ἀνάθεμα
ḗtō anáthema

Gálatas 1:8-9 emplea:

ἀνάθεμα ἔστω
anáthema éstō

Ambas expresiones significan “sea anatema”. Declaran que una persona queda bajo maldición o juicio; cada pasaje proporciona la razón de esa declaración.

Todos los usos comparten un patrón:

*Anáthema* describe aquello que ha sido colocado bajo una prohibición, maldición o determinación de juicio. También puede señalar la maldición asumida dentro de un juramento.

El verbo relacionado es:

ἀναθεματίζω
*anathematízō*

Significa colocar bajo maldición, pronunciar una maldición o comprometerse mediante un juramento acompañado de maldición.

Aparece en:

• Marcos 14:71
• Hechos 23:12
• Hechos 23:14
• Hechos 23:21

Marcos lo utiliza cuando Pedro comenzó a maldecir y jurar. Hechos lo emplea para describir el compromiso de quienes se obligaron bajo maldición a matar a Pablo.

¿CÓMO CAMBIÓ SU USO?

Posteriormente, las instituciones eclesiásticas utilizaron la fórmula latina *anathema sit*, “sea anatema”, para declarar formalmente el rechazo de una enseñanza o la exclusión de una persona de la comunidad.

Ese uso conciliar tomó como referencia Gálatas 1:8-9 y convirtió el término en una categoría jurídica eclesiástica. De allí surgió su asociación habitual con la excomunión.

En el lenguaje moderno, “anatema” también llegó a significar una persona, idea o práctica profundamente detestada. Expresiones como “eso es anatema para él” conservan solamente la idea de rechazo.

USO BÍBLICO CORRECTO

“Anatema” puede utilizarse para expresar:

• Una persona o cosa colocada bajo maldición.
• Aquello sometido a una prohibición irrevocable.
• Algo destinado al juicio o la destrucción.
• Una maldición asumida como garantía de un juramento.
• Una declaración formal que entrega a alguien a las consecuencias correspondientes.

USOS INCORRECTOS

“Anatema” no equivale automáticamente a condenación eterna en el in****no. El término indica maldición o juicio; el contexto determina la naturaleza y el alcance de sus consecuencias.

Tampoco equivale por definición a excomunión. La excomunión corresponde a una aplicación jurídica desarrollada posteriormente por las instituciones eclesiásticas.

Utilizar “anatema” como insulto contra cualquier persona que mantiene una opinión diferente reduce una declaración formal de maldición a una expresión de rechazo personal.

También debe distinguirse ἀνάθεμα, aquello bajo prohibición o maldición, de ἀνάθημα, una ofrenda dedicada y colocada en el santuario.

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