07/02/2026
No puedo dejar de pensar en esta imagen.
No solo porque representa la fortaleza de Fabiana, sino porque, para mí, resume algo que siempre he admirado de los venezolanos: incluso cuando todo parece derrumbarse, seguimos encontrando una razón para sonreír.
Desde que vi esta foto, no pude evitar recordar una de las enseñanzas que más me ha marcado de My Hero Academia: un héroe no solo salva con su fuerza. También salva con su sonrisa.
All Might siempre sonreía, incluso cuando estaba roto por dentro. No porque no sintiera miedo, sino porque entendía que, a veces, una sonrisa es la primera esperanza que alguien necesita ver.
Y entonces apareció Fabiana.
No llevaba una capa. No tenía poderes. Estaba atrapada entre los escombros, viviendo uno de los momentos más difíciles que una persona puede imaginar… y aun así sonrió.
Esa sonrisa me conmovió profundamente.
Porque me recordó que el heroísmo no siempre consiste en levantar edificios o detener villanos. A veces consiste simplemente en no dejar que la esperanza muera, incluso cuando todo alrededor parece perdido.
Desde ese día pienso mucho en ella. En el miedo que debió sentir. En la incertidumbre. En el dolor. Y, aun así, decidió regalarle al mundo una sonrisa.
Para mí, esa imagen ya forma parte de esas fotografías que nunca se olvidan.
Me recuerda que cualquiera puede convertirse en héroe.
No hace falta tener un don extraordinario.
A veces basta con seguir sonriendo para darle fuerzas a alguien más.
Gracias, Fabiana, por recordarnos que la esperanza también puede encontrarse entre los escombros.