06/01/2026
Del libro DIARIO DE VIDA de la escritora Gladys Pérez a propósito del aniversario 100 del natalicio de Marilyn Monroe:
TUVO UN MILLÓN DE RAZONES PARA DEJARSE IR
Marilyn Monroe (1926–1962)
El primero de junio de 1926 nació Norma Jeane Baker, su padre la abandonó y su madre con problemas psiquiátricos la dejó ir. La niña pasó por diez hogares sustitutos y un orfanato. No puedo imaginar todas las vicisitudes, humillaciones, y angustias que cayeron sobre esta pequeña alma, Incluso la violación a los 8 años.
La tormentosa infancia era algo que nunca le daría paz a la mujer adulta. ¡La niñez rota es la peor experiencia de un ser humano!
La muchachita creció con un aura de desolación. ¿soñó acaso que sería quien resultó ser?
Como estrella que irrumpe en el firmamento, arribó a su nuevo quehacer sin noción de quién viviría en su cuerpo. Nunca imaginó el giro que daría su vida.
Un nuevo nombre: Marilyn Monroe, el sex-símbolo de la década de los cincuenta y parte de los sesenta en Estados Unidos.
En un mundo donde los hombres dominaban, hizo entrada en la farándula una mujer hermosa, aparentemente frágil. Tan pronto como le permitieron las circunstancias definió lo que venía a hacer: Actriz. Para llegar a esa cima bregó con lo malo y lo bueno del camino. La suerte la asaltó y un agente influyente que no dudó del potencial de Marilyn, le abrió la pasarela. Pero estaba enfermo y le quedaba tan poco tiempo de vida que lo dedicó por completo a erigir una estrella. Fue su primer esposo.
Comenzó haciendo comerciales, y tuvo mucho éxito, su estampa funcionaba muy bien en la publicidad, sobre todo para vender trajes de baños.
En la infancia nadie le dijo que era guapa, pero cuando las cámaras comenzaron a coquetear con su belleza perfecta para la época, decidió vender la imagen de su cuerpo desnudo para un almanaque. Solo le pagaron $50 y ganaron lo incontable con las ventas. Pero el calendario la catapultó bien alto.
Pl***oy en su primera edición ostentó en la portada con la leyenda del momento y añadió un plegable de un desnudo atrevido, refinado y artístico.
Fue por más, hizo papeles secundarios sin p***s ni glorias. Paralelamente se refinaba, y ponía más atención a lo que perseguía. Aunque las cosas parecían que se fueron dando como por arte de magia, contado así apresuradamente, la realidad fue desafortunadamente diferente.
A Marilyn le fue imposible procesar en su momento los éxitos. ¿acaso creyó en ella? ¿O resultó ser tan exigente que colocó la vara muy alta?
“Vi mi nombre en letras de neón y dije: Dios mío, alguien se ha equivocado, yo no me lo creía, pero allí estaba”.
Esta mujer enamoró al mundo con su feminidad, aspecto de niña grande, aparentemente tonta, e icono sexual.
Todo pasó tan rápido y la carga genética en su mente melló el camino. Marilyn no fue una mujer feliz, y mucho menos complacida con el resultado de su trabajo y de su vida. Se hizo adicta a los medicamentos, y a los psiquiatras; ellos, fueron muchos, y representaban el ser humano que la escuchaba con atención.
“La felicidad… ¿alguna vez llegamos a conocerla? … tratar de ser feliz es casi tan difícil como tratar de ser buena actriz”.
Marilyn era luz, iluminaba por donde pasaba, todos sus ángulos eran fotogénicos, y… ¡mira que le hicieron fotos! Tenía la capacidad de matizar expresiones diferentes: alegría, tristeza, abandono, y por supuesto su especialidad, elegante se*******ad.
En resumen, las cámaras la adoraban y qué decir de los fotógrafos. Creo que fue la artista más fotografiada de Hollywood en la época. Cuentan que revisaba personalmente las pruebas de contacto y tachaba los fotogramas que no le gustaban, y cortaba los negativos. Se conocía muy bien el negocio.
Marilyn no estaba preparada para hacer frente a más adversidad. Si sentía que el mundo se le cerraba, como siempre, desde la niñez retaba a la muerte. Cada vez que alguien o algo la abandonaba, solo tenía un recurso, el suicidio.
Los amores de la diva fueron diferentes, por cierto, todos hombres famosos; sin embargo, ella necesitaba que la vieran como un ser independiente con su propia credibilidad como ser humano, pero en ninguno encontró al padre que no conoció, ni al psiquiatra que necesitaba, ni al verdadero amigo que buscaba. Se sintió enamorada, y sobre todo deseada y vulnerable; pero Norma, la que le pintaron el pelo de rubio, precisaba alguien imposible de encontrar.
Ella pensó que soñar con hacer cosas importantes era mejor que realizarlas.
“Si hubiera seguido todas las reglas nunca hubiera llegado a nada. Una carrera es maravillosa, pero no puedes acurrucarte con ella en una noche fría”.
Era consciente de sus limitaciones
Marilyn siempre quiso encontrarse, saber porqué la depresión era su tirano, y luchó con todas sus fuerzas, pero al igual que su madre, la falta de sosiego en su mente marcada, la privó del juicio necesario para tan grande lugar en la vida.
Como mujer lista se fue preparando, dio clases de canto, sucesivamente estudió actuación y fundó una productora.
En todos los que la conocieron dejó la seguridad de que no era una mujer común, y que su timidez e introversión le daba un aura especial. Tenía algo que la destacaba e irradiaba, y que iba más allá de los encantos femeninos. Un ángel la protegía detrás del glamur y el maquillaje.
La rubia “tontica” con voz de niña buena era una mujer inteligente y capaz de reclamar el lugar que le correspondía. Discutió contratos, exigió mejor paga, y dio su palmada en la mesa. Fue exigente en su trabajo, repetía mucho las escenas hasta que lograba lo que sentía. Pero en contraste era impuntual, e incumplía con los acuerdos.
En su recorrido como modelo, cantante, actriz, simultáneamente le acompañaba una vida personal nada satisfactoria, fracasos sentimentales, acosos, distintivo del medio; sin embargo, ella presumía de no haber aceptado nunca acostarse con los productores y jefes de los estudios.
¡No fue fácil la vida de la gran RUBIA de Hollywood!
“En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma”.
Marilyn tomó malas decisiones, quebrantó contratos, tuvo amores prohibidos, en fin, manejó desacertadamente su vida personal, pero… ¿quién con la niñez y adolescencia que le tocó soportar, podía tener claridad y tomar las riendas del difícil arte de la vida?
Poco se menciona que fue solidaria con sus compañeros del gremio, que intercedió por amigos, y apoyó con su presencia a artistas valiosos como Ella Fitzgerald y Anna Magnani, entre otros.
Ella era consciente de sus limitaciones y luchó contra sus monstruos, su gagueo, y su salud mental.
Su voz susurrante, era en realidad fruto de una táctica para superar el tartamudeo que padecía.
Hizo más de lo que podía en realidad.
Al final, aunque logró hacer películas donde pudo demostrar los resultados de una mujer que se estaba superando a sí misma, no pudo torear la soledad de estar tan rodeada de gente. La invadió la intriga, el misterio y el cansancio.
En un día donde no atinaba a entender quién era y lo que había logrado, a los 36 años, hizo muchas llamadas, pero nadie entendió que estaba pidiendo ayuda a gritos y perdió la batalla más difícil… se quebró, y dejó de interpretar a Marilyn Monroe, y se fue por un millón de razones.
Ni siquiera así la dejaron descansar. Cualquier verdad relacionada con su muerte quedó sellada en el cofre de su corta vida.
Gp.