17/04/2024
Una cuestión filosófica
¿QUÉ PASÓ CON YULIMAR ROJAS?
El dilema ético de Pedroso
Lo primero que debemos comprender es que estamos viviendo una situación inédita en el deporte nacional. Jamás habíamos tenido a una atleta con posibilidades de decidir en qué condiciones debe ganar la medalla de oro de los Juegos Olímpicos. Sin duda, Yulimar es la mejor atleta de nuestra historia, cada una de sus acciones nos hace formar parte de una historia viva, fascinante, apasionante y sobre todo enigmática.
La forma en la que Yulimar ganó la medalla de oro en la olimpiadas de Tokio 2020, fue una bestialidad, prácticamente irrepetible. Ganar la medalla de oro con una diferencia de casi un metro de su más cercana competidora en salto triple e igualando el récord mundial y olímpico en el último salto; es sin dudas una hazaña prácticamente y probabilísticamente casi imposible de repetir. Después de ese hecho, Yulimar empezó a coleccionar victorias por todo el mundo, campeonatos del mundo bajo techo, al aire libre, liga de diamante pero con un desempeño pobre (cuando hablamos de pobre es en relación a su propios estándares) para el resto de los humanos imposible de alcanzar.
Yulimar manifestó en múltiples oportunidades que su meta era ser la primera mujer en sobre pasar los 16 metros. Y aqui comienza el dilema ético de Pedroso. Él pudo haber seguido con un programa de mantenimiento con Yulimar, si siempre haces lo mismo obtendrás los mismos resultados, o por el contrario, aplicabas una sobrecarga para buscar el resultados esperado. Los JJOO se ganan fácilmente saltado entre 15,20 y 15,30 metros, marcas más o menos normales y discretas para Yulimar. Nuestra atleta, esta envejeciendo y tal vez, el ciclo olímpico optimo para Yulimar era este, el próximo en la mente de Pedroso era un ciclo más de tramite glorioso.
¿Dónde está el dilema ético? Yulimar podía ir a París 2024 a buscar su medalla con una marca discreta lo que para Kant sería lo correcto porque en términos kantianos, la ética es el cumplimiento del deber; en consecuencia dentro de la filosofía deontológica la búsqueda de la medalla era lo correcto porque no arriesgaríamos más allá de lo necesario a Yulimar, dado que ninguna mujer ha pasado los 16 metros y los riesgos son muy altos, nadie en el mundo sabe cómo hacer llegar a una mujer a esa distancia y descubrir la ruta para lograrlo supone exponer a la criolla a una serie de situaciones jamás experimentadas por una mujer en el planeta.
Por otro lado, está la posición que no tendría sentido ganar otra medalla olímpica sin alcanzar la felicidad. Es decir, la aplicación de la ética teleología de Aristóteles, la cual busca y se orienta hacia la causa final. Todas las acciones en la vida están encausadas hacia la búsqueda de la felicidad. Después de los niveles de endorfinas y dopamina alcanzado en Tokio 2020, la respuesta para Pedroso era obvia, una medalla más sin gloria, no tiene sentido. Pedroso se estaba preparando para algo grande, no llevó a Yulimar a los Panamericanos de Santiago 2023, s**o a Yulimar de eventos intermedios. Su apuesta fue Aristotélica, él nos estaba preparando la hazaña deportiva más grande de la historia del atletismo; un récord, casi imposible de batir. Lo que veríamos en París, nos helaría la sangre.
Y tú ¿Qué habrías hecho?