23/09/2019
Es curioso como después de un gran problema, con los años, lo vemos como una anécdota más, y sonreímos sin darle la más mínima importancia. Porque lo superamos o simplemente porque te das cuenta de que tu “yo” de ahora, el valiente, el que lucha por sus sueños, se convirtió en quien es con los pedacitos rotos de cada mal momento pasado.
Hoy sonrío, porque con 3 años, jugando con mi hermana, caí de espaldas clavándome un cristal que casi me quitó la vida, dejándome una cicatriz que en aquel entonces casi me daba la vuelta a la cintura.
Sonrío, porque con 7 años ingresé 10 días en un hospital con 41 de calentura y me metían en bañeras de hielo, llorando a rabiar por el dolor que me producía.
Sonrío, porque con 10, en un campamento de verano, las monitoras me llamaron delante de los demás niños definiéndome como la “más ligona del campamento” cuando para mi los chicos no eran más que alguien más con quien jugar.
Sonrío, porque con 14 años la niña más popular del instituto me maltrató por ser diferente al resto de niñas.
Sonrío porque con 24 me acostaba pronto los sábados para competir los domingos.
Sonrío, porque no hace mucho di mi amor a quien no supo apreciarlo.
Y hoy sonrío porque voy por la vida arriesgando, pisando cristales, porque ahora soy yo quien decide nadar en mares helados, quien sigue viendo a los niños como una amistad igual a la que pueda tener con las niñas, soy quien ahora, ve a lo lejos que soy diferente al resto de chicas de mi edad y que me alegra serlo porque es la vida que elegí, sonrío porque sigo prefiriendo acostarme pronto un sábado para disfrutar de los domingos de deporte, y no me va tan mal oye... sonrío porque da igual que tengas 14 que 31, siempre habrá gente que te envidie a tu alrededor, pero sonrío porque eso significa que algo estaré haciendo bien para provocar tantas envidias. Sonrío porque he aprendido a dar la bienvenida a todo aquel que quiera entrar en mi vida, pero cierro con llave a quien me falla porque ahora mi amor se lo lleva quien realmente lo merece.
Sonrío porque los que no me mató en aquel entonces, ha hecho que hoy sea más fuerte, y aquello que hoy superaré, hará que mañana sea invencible.
SÍ, ¡SONRÍO SIEMPRE!