21/07/2023
Uno de esos grandes placeres infantiles de hace unos añitos era este:
1. Comprar un tarrito de La Lechera en la tienda de la esquina.
2. Abrirle dos huequitos con ma****lo y puntilla, dos eso sí, sino no salía la leche condensada.
3. Ch**ar y ch**ar la leche condensada que algunas veces quedaba con sabor a puntilla,(pero eso no interesaba) hasta que quedara muy poco contenido.
4.Después se ponía el tarrito de cabeza y uno con la lengua afuera esperaba que saliera alguna gotica adicional.
5.No satisfechos con lo anterior tocaba abrir la lata con ma****lo y cuchillo.
6. En ese momento se recordaba el clásico regaño de la mamá que le decía a uno que si seguía haciendo eso se iba a cortar con la lata o con el cuchillo y fijo se le infectaba el dedo.
7. Uno de desobediente metía el dedo índice en el recipiente abierto y a veces hasta usaba la lengua. El objetivo era que no quedara rastro alguno de tan preciado líquido.
8. Si quedaba alguito inalcanzable por dedos infantiles, en las paredes o esquinas del tarrito, uno le echaba agua y disfrutaba el dulce sabor de aquel residuo.
9. Quedaba uno victorioso por haber logrado todo este proceso y salir ileso o con una que otra cortada de guerra la cual tocaba sufrir en silencio.
10. En algunos casos la abuelita tomaba el tarrito, le abría unos huequitos en la base y sembraba algún "piecito".
Ahora los niños solo abren la lata con el nuevo sistema de clip y ya, se pierden toda esa cantidad de placeres infantiles que giraban en torno a una leche condensada.